De vuelta tras la publicación de mi libro

Antes de nada, muchas gracias a todos los que estáis participando en el blog. Me pondré manos a la obra para responder todas las preguntas que han ido surgiendo durante este intervalo.

En todo este tiempo, he estado trabajando muy duro en el libro que acabo de publicar, que es el principio de un proyecto más amplio y extenso. No sólo soy autora del libro, sino que he querido cuidarlo personalmente y he trabajado en el diseño de la portada y el marketing asociado con mucho esmero.

Este primer libro nace con el título de Lex Vitae es vida. ¿Qué está pasando? Como veis, tiene dos partes: una primera parte escrita por el Dr. Santiago Vidal Mauriz, y una segunda parte (“¿Qué está pasando?”) que es la que está ligada a la realidad cotidiana de cada persona: hago un repaso de nuestra dieta, medioambiente y estilo de vida actuales, poniendo de manifiesto los pilares del envejecimiento y cómo los factores epigenéticos actúan como disparadores de nuestros genes expresando salud o enfermedad.

Este libro ha surgido en respuesta a las preguntas que las personas que acuden diariamente a mi farmacia me hacen. He observado que en el siglo XXI la gente quiere saber por qué debe llevar una dieta y un estilo de vida determinados. Yo he intentado dar respuesta a esto con un lenguaje directo y sin rodeos.

Lex Vitae es vida. ¿Qué está pasando?

He aquí el resumen del libro: «Todo lo que comemos, lo que respiramos, lo que pensamos y sentimos, es información para la célula, que pasará al núcleo, donde está nuestro genoma y será respondida convenientemente, antes o después, expresando salud o enfermedad. Nosotros decidimos.»

M. FELISA MORAL TURIEL. FARMACIA TÉLLEZ

Fotoenvejecimiento. Manchas de la piel. Melanogénesis. Implicación de la dermis en el proceso. Soluciones.

Es interesante recordar que, en el envejecimiento, el genoma heredado contribuye sólo en un 30%. El resto del envejecimiento se debe a la epigenética, de la cual somos responsables en gran medida.

La epigenética modula la expresión de nuestros genes sin alterar la secuencia del ADN. Es decir, va a decidir si un gen se expresa (se manifiesta) o no. Así pues, la dieta, el ejercicio realizado, los tóxicos a los que estamos expuestos, el consumo de drogas, el estrés al que estamos sometidos, la ingesta de medicamentos… en definitiva, el estilo de vida, va a marcar la forma y la velocidad de nuestro envejecimiento.

De los signos externos de envejecimiento: arrugas, tono de piel apagado, pérdida de firmeza, pigmentación (manchas) y tono no uniforme de la piel, son precisamente las variaciones de pigmentación de la piel la máxima preocupación y objeto de consulta al dermatólogo en más de la mitad de las mujeres.

COLOR DE LA PIEL

La melanina es un pigmento presente en ojos, pelo y piel, siendo la responsable de su color. Su principal función es defensiva: actúa absorbiendo la radiación solar UV para proteger el ADN (nuestra información genética, nuestro tesoro). Recordemos que el genoma el que decide qué proteínas producimos, cuándo las producimos y dónde las producimos.

La melanina, una vez sintetizada, se acumula en los melanosomas. Es precisamente el tamaño de los melanosomas el principal factor determinante del color de la piel de cada etnia. En la etnia negra estos melanosomas son grandes y ovalados, en tanto que en la etnia blanca son más pequeños.

A lo largo de los años, la evolución decidió entre protección frente a la radiación UV o síntesis de vitamina D (que se sintetiza en la piel por la acción de los rayos UV). Así pues:

  • Un color oscuro de piel supone una mayor protección frente a la radiación ultravioleta y mayor dificultad para la síntesis de vitamina D.
  • Un color claro de piel es justamente al revés: mayor facilidad para la síntesis de vitamina D y menor protección frente a las radiaciones ultravioleta.

A medida que los humanos nos fuimos desplazando de África hacia otras latitudes más alejadas del ecuador, fuimos perdiendo el tono oscuro, pues necesitábamos mayor capacidad para producir vitamina D (fundamental para el metabolismo del calcio, el sistema inmunitario, etc) y menos protección frente a la radiación UV.

SÍNTESIS DE MELANINA y APARICIÓN DE LAS MANCHAS EN LA PIEL

1) La síntesis de melanina se produce en la epidermis (la capa externa de la piel), en unas células llamadas melanocitos a partir de la tirosina (aminoácido no esencial). El melanocito tiene forma dendrítica para mandar más melanina y que ésta llegue a más queratinocitos para así protegerlos.

La tirosina sufre un proceso de oxidación y es convertida en dopa. Este proceso es activado por la tirosinasa. La dopa, a su vez, es convertida en melanina. Esta melanina es recogida en los melanosomas.

tirosina —>  dopa —> melanina  > > > >  melanosomas
T   I   R   O   S   I   N   A   S   A

2) Migración de la melanina hasta los queratinocitos. La melanina, una vez producida, viaja hasta los queratinocitos próximos y se sitúa encima de ellos, a modo de sombrilla, para proteger su ADN. El resultado es un acúmulo de melanina: manchas en la piel. La piel está en constante renovación, y los queratinocitos se van desplazando hacia la superficie de la piel llevando consigo su melanina.

Manchas solares

Migración de la melanina hasta los queratinocitos y ascensión de los queratinocitos (con la melanina) hacia la superficie de la piel

CAUSAS DE LA APARICIÓN DE MANCHAS

Todos los factores que menciono a continuación estimulan la tirosinasa, enzima responsable de la producción de la melanina y son, por lo tanto, responsables de la aparición de manchas en la piel. Estas hiperpigmentaciones aparecen sobre todo en cara, escote y manos.

1) Exceso de exposición solar. Estas manchas reciben distintos nombres:

  • Léntigos, también llamadas manchas de la edad. Aparecen en cara, manos y escote.
  • Queratosis actínica. Las manchas anteriores por exceso de exposición solar evolucionan hacia la queratosis. Estas manchas son campo de tumoración, son manchas que deben ser revisadas por un dermatólogo y cuya evolución se debe seguir.
  • Pecas. Son de origen genético. Aparecen en la niñez pero, con la edad, se hacen grandes y aparecen manchas.

2) Los procesos inflamatorios cutáneos. En este caso, se trata de mediadores inflamatorios, citoquinas e interleuquinas que se liberan en la piel como consecuencia de acné, de una herida y, en general, de alguna lesión existente, estimulando los melanocitos y produciendo la hiperpigmentación.

3) Los cambios hormonales producidos como consecuencia de la toma de anticonceptivos, embarazo o menopausia favorecen el proceso de aparición de manchas. Este tipo de mancha es conocida como melasma y hay diferentes grados: suave, moderado y severo.

Con el paso del tiempo, todos los tipos de piel desarrollan hiperpigmentación, siendo la radiación solar el acelerador necesario.

4) Fotoenvejecimiento de los fibroblastos. Hasta hace poco tiempo se creía que en el proceso de melanogénesis estaba implicada sólo la epidermis (capa superior de la piel). En el reciente congreso mundial de dermatología celebrado en Seúl se puso de manifiesto la implicación de la dermis, concretamente de los fibroblastos, en este proceso.

Los fibroblastos son las células de la juventud de la piel. Son las encargadas de sintetizar colágeno, elastina y otras moléculas que forman parte de la matriz extracelular. Para un buen estado de la piel, los componentes de la matriz extracelular (que suponen el soporte de la piel) deben estar en cantidad y calidad adecuada. Así, las moléculas de elastina y colágeno deben ser elásticas, sin polimerizar, para dotar a la piel de la elasticidad necesaria, evitando la flacidez y la aparición de arrugas.

Si el fibroblasto está envejecido, la síntesis de estas moléculas será escasa y de mala calidad.

En este congreso se ha demostrado que los fibroblastos envejecidos, dañados por la excesiva y reiterada exposición a la radiación UV, liberan factores de crecimiento melanogénicos. Estos factores van a estimular la síntesis de melanina y favorecen el depósito de la melanina en la piel, es decir, contribuyen a la aparición reiterada de manchas en la piel.

SOLUCIONES FRENTE A LAS MANCHAS DE LA PIEL

1) Procedimiento LASER. Este procedimiento tiene algunos inconvenientes: necesita varias sesiones, deben realizarse periodos de descanso, es molesto, produce inflamación y enrojecimiento, puede fotosensibilizar la piel y el precio medio es caro.

2) Tratamiento clásico de referencia. Se trata de la fórmula de Kligman. Los activos implicados en la fórmula son:

  • Hidroquinona al 4%. Su función es inhibir la Tirosinasa. Este principio activo es bastante eficiente y es el activo de referencia a la hora de comparar la eficacia de los distintos reparados que van saliendo al mercado. Pero tiene un efecto secundario que limita su uso: daña los melanocitos produciendo hipopigmentación irreversible, por ejemplo, puede volver blanca la piel de una persona de piel oscura.
  • Tretinoína al 0.025- 0.1%. Exfolia las capas superficiales de la piel. Fotosensibiliza la piel.
  • Corticoide para compensar los efectos secundarios de los activos anteriores como picor y ardor.

Esta fórmula tiene unas claras limitaciones:

  • Se aplica durante periodos de 4 a 5 meses, siendo necesarios periodos de descanso de 3 meses.
  • Tiene efectos secundarios importantes: es fotosensibilizante, puede producir hipopigmentación (manchas blancas en la piel) y crea resistencia con el tiempo.

3) Cosméticos con distintos principios activos:

  • El ácido salicílico y los alfahidroxiácidos encaminados a exfoliar las capas superficiales de la piel y favorecer la renovación celular. De este modo, disminuyen las manchas y la piel aparece más luminosa.
  • Acido kójico al 2%, inhibe la tirosinasa (enzima que induce la síntesis de melanina, responsable de la mancha). Es menos potente que la hidroquinona; a veces, el resultado puede ser desalentador.
  • Ácido elágico. Es un activo muy estudiado en los últimos años por sus propiedades antitumorales. Es un antiangiogénico y un antioxidante. Está presente en verduras, frutos rojos y morados, como granada, frambuesa, uvas… Es utilizado por su acción bloqueadora de la síntesis de melanina. Su eficacia es similar a la de la hidroquinona, pero sin efectos secundarios.
  • Ácido hidroxifenoxipropiónico. Es un derivado de la hidroquinona no tóxico. Inhibe la migración de la melanina hacia los queratinocitos. Tiene una acción similar al ácido kójico.
  • Extracto de levadura, tiene acción antioxidante, disminuye la liberación de mediadores inflamatorios. Activa el fortalecimiento de los fibroblastos (células de la juventud) presentes en la dermis, de esta manera aumenta la resistencia de la piel frente a las manchas y se evita su reaparición.
  • Otros activos bloqueadores de la tirosinasa, como diacetilboldina, derivados de la fenilalanina, etc.

En el último año, han aparecido en el mercado fórmulas muy efectivas y sin efectos secundarios. Son interesantes las fórmulas de SkinCeuticals y de SVR.

PREVENCIÓN

En todos los procesos de envejecimiento es fundamental la prevención, nos conviene hacernos amigos de nuestra genes (que no se pueden cambiar). ¿Cómo se hace eso? Pues haciendo una buena epigenética, es decir, cuidando el estilo de vida que llevamos y los factores ambientales a los que estamos expuestos. De esta manera, evitamos la “venganza” de nuestros malos genes que se mantendrán escondidos y no se mostrarán.

En este caso concreto, tanto para evitar la aparición de manchas por vez primera, como para evitar su reaparición, las conductas recomendables son:

  1. Evitar la exposición solar en las horas centrales del día.
  2. Utilización de un factor de protección de calidad frente a la radiación UV. Hay que destacar que no todos los fotoprotectores son iguales.
  3. Utilización de un antioxidante para neutralizar los radicales libres que se producen como consecuencia de las radiaciones UV (ultravioleta) e IR (infrarrojo).
    Hemos de recordar que, cuando se produce un exceso de radicales libres que sobrepasa nuestra capacidad antioxidante, la consecuencia es un estrés oxidativo que daña todas las estructuras tanto extra como intracelulares. El resultado es un envejecimiento más rápido.
  4. Mantener una dieta adecuada, con verduras, hortalizas y frutas variadas que contienen polifenoles con propiedades antinflamatorios y antioxidantes. Disminuir los hidratos de carbono de índice glucémico alto, que son los que producen los picos de glucosa en sangre facilitando, de este modo, los procesos de glicación no enzimática y apareciendo como resultado, entre otros efectos, unas moléculas de colágeno totalmente alteradas provocarán un envejecimiento acelerado de la piel.

M. FELISA MORAL TURIEL. FARMACIA TÉLLEZ

Comida basura. La orgía de los hidratos de carbono blancos, grasas industriales, carnes rojas. Envejecimiento prematuro.

Todo el mundo ha oído hablar de la comida basura. Pero, ¿qué es la comida basura? ¿Qué esta pasando para que hayamos cambiado nuestros gustos? ¿Qué medidas podemos tomar? 

La comida basura no sólo nos va a condicionar físicamente promoviendo enfermedades, sino también, y de manera casi dramática, psíquica y emocionalmente. Nos lleva hacia una falta de adaptación física y mental, es decir hacia el envejecimiento prematuro. Esto es muy grave si consideramos que los niños están comiendo comida basura. 

Hemos de tener en cuenta que no todo lo que comemos es alimento, de hecho, comemos muchas cosas que son antialimentos. Normalmente, no pensamos en este detalle cuando compramos. 

Además, nuestros genes no están preparados para este tipo de comida, estamos epigenéticamente disparando la expresión de genes que van a producirnos enfermedades graves. Es como si nos corriera prisa  envejecer. 

Al final del artículo habré nombrado los 4 pilares del envejecimiento: 

  •       Exceso de glucosa
  •       Hiperinsulinismo
  •       Niveles de cortisol elevados y mantenidos.
  •       Altos niveles de radicales libres. 

CONSUMO EXCESIVO DE HIDRATOS DE CARBONO BLANCOS 

Necesitamos comer hidratos de carbono que aportan la energía a corto plazo. Pero, ¿qué hidratos de carbono estamos eligiendo?

  •         Cereales refinados, todo tipo de pasta.
  •         Patatas cocidas, en puré, fritas, todo tipo de alimentos procesados.
  •         Refrescos con gas, azucarados, bebidas de cola, zumos industriales.
  •         Bollerías varias, dulces, golosinas…

Estamos ante la “orgía” de la glucosa, que nos producirá problemas sin parar:

1) Todos ellos son hidratos de carbono de índice glucémico muy alto. Entran rapidamente a la sangre, produciéndose un pico de glucosa que obligará al páncreas a segregar gran cantidad de insulina para retirar esa excesiva concentración de glucosa en sangre. Si esto se repite una y otra vez, día tras día, al final vamos caminando hacia el hiperinsulinismo (exceso de insulina), hacia la  inflamación crónica, caminamos hacia un terreno de envejecimiento y enfermedad. 

2) Disbiosis intestinal, este alto contenido de hidratos de carbono refinados nos conduce hacia un desequilibrio de la flora intestinal, que nos llevará hacia una inflamación de la mucosa intestinal y más adelante hacia una mucosa intestinal dañada: agujereada. Producirá inflamación crónica, alteraciones en el sistema inmunitario, defectos en la absorción de nutrientes etc 

3) El excesivo consumo de este tipo de hidratos de carbono blancos es adictivo: 

  •  Por un lado, producirán una bajada rápida de glucosa en sangre, que provocará una necesidad extrema de volver a comer (recordemos que el cerebro necesita glucosa y, si no la tiene, la va a pedir).
  • Altera los neurotransmisores, provocando un aumento de serotonina y dopamina (altera el centro, como otras drogas).
  • Al producirse un descenso rápido de glucosa en sangre, si no se satisface la necesidad de volver a comer y el eje insulina-glucagón no funciona eficientemente, se producirá estrés que provocará un aumento del cortisol, que nos lleva a tener más hambre: hambre hedonista que no es imprescindible para la vida, pero hambre que nos hace comer de nuevo. Éste es un círculo vicioso que en algún momento habrá que cortar. 

4) Los altos niveles de glucosa en sangre que provocan este tipo de hidratos de carbono blancos alteran el grado de acidez de la matriz extracelular, provocando descalcificación (osteoporosis) entre otras cosas. Se comportan como antinutrientes, son antinutrientes. 

5) Alteran  el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenales, provocando alteraciones en el comportamiento con hiperexcitabilidad nerviosa, irritabilidad, etc. 

CONSUMO DE MALAS GRASAS 

Las grasas son imprescindibles para un buen funcionamiento físico y mental.  Necesitamos niveles adecuados de ácido araquidónico (pero su exceso es muy tóxico). Necesitamos colesterol, sin colesterol no hay vida (pero un exceso, y fundamentalmente de su fracción LDL-colesterol oxidado, supondrá una aceleración de enfermedad cardiovascular). Además, la dieta nos ha de facilitar los ácidos grasos esenciales que nuestro cuerpo no puede fabricar.

¿Qué grasa estamos consumiendo? 

  •  Grasas industriales, son grasas manejables para la industria, se conservan bien y son baratas. Compramos gran cantidad de alimentos procesados, bollerías varias, patatas fritas tipo chips, margarinas, etc… Estas grasas industriales son grasas trans (aceites vegetales parcialmente hidrogenados), no son naturales. No las deberíamos ni probar.
  • Comemos comida con gran cantidad de grasa oculta: salsas de todo tipo, etc. Estamos comiendo mucha grasa saturada que nos va a llevar hacia un riesgo cardiovascular alto. 
  • Comemos grasas que nos llevan hacia  una relación omega 6 /omega 3 muy alta, y ya hemos visto los problemas hacia los que nos conduce: envejecimiento prematuro y enfermedad física y mental. 
  • No estamos tomando ciertos ácidos grasos esenciales, vitales para el funcionamiento general del organismo. Estamos taponando nuestras arterias, estamos haciendo las arterias rígidas, estamos haciendo más viscosa la sangre.

¿Qué estamos haciendo? Nos estamos autolesionando y lesionando a nuestros hijos.

CONSUMO EXCESIVO DE CARNES ROJAS

Necesitamos proteínas que han de aportar los aminoácidos ( nuestros ladrillos, formadores de estructuras), entre ellos todos los aminoácidos esenciales. Pero que proteína compramos? 

  •  Carnes rojas, con altos niveles de ácido araquidónico que producen eicosanoides proinflamatorios. Su alto consumo nos va a llevar hacia un Ph alterado, hacia un Ph más ácido que el que deberíamos tener. Esto nos conducirá hacia inflamación crónica, hacia enfermedad cardiovascular. 
  • Tenemos un consumo de pescado cada vez más bajo. Nuestros niños no quieren pescado. Habrá que preguntarse por qué para resolver este problema. 
  • Compramos carnes procesadas: pavos en lonchas que no contienen sólo pavo, claro está… Cuantos menos alimentos procesados compremos, mejor. 
  •  Un punto a considerar y muy importante es la procedencia, el origen de esas carnes, de esos huevos. Dependiendo de las condiciones de estabulación de los animales, y de lo que hayan comido, así será la calidad de esa carne y de esos huevos. 

EXCESIVO CONSUMO DE CALORÍAS 

Al final del día hemos comida más calorías de las que necesitamos y de muy mala calidad. Muchas de estas calorías no sólo son calorías vacías, sino que transportan información que llegará al núcleo, favoreciendo que se expresen genes que nos van a perjudicar (tenemos que recordar que heredamos una predisposición, pero es nuestro estilo de vida el que hará que esta predisposición se haga realidad). 

Nos hemos aplicado a comer como si al día siguiente se hubiera acabado la comida. Sabemos que eso no va a suceder, entonces, ¿por qué seguimos comiendo así? ¿Quizá por la necesidad que nos provoca precisamente este tipo de comida? 

¿CÓMO  PAGAMOS ESTOS EXCESOS?

  • Engordamos en la mayoría de los casos. 
  • Aumenta la inflamación celular. Buen terreno para el desarrollo de enfermedades degenerativas, autoinmunes, neurodegenerativas, cáncer. 
  • Aumento de radicales libres que, al sobrepasar la capacidad antioxidante natural, provocará estrés oxidativo, con los destrozos correspondientes en membranas celulares, proteínas, aceleración de los procesos de glicosilación avanzada, bombardeo del ADN celular y ADN mitocondrial…
  • Aumento de basura extracelular e intracelular que nuestro organismo no puede gestionar, con lo que se acelera la senescencia celular, es decir, envejecimiento prematuro.
  • Disfunción endotelial, arterias rígidas, ateromas, en fin, enfermedad cardiovascular. 
  • Aumento de los niveles de insulina, con resistencia a la insulina y al final diabetes tipo 2. Es decir caminamos hacia el dismetabolismo o síndrome metabólico. 
  • Estrés, con el correspondiente aumento del cortisol que lleva al deterioro del sistema inmunitario, pérdida de memoria, descalcificación…
  • Disbiosis intestinal, desequilibrio en la flora intestinal, inflamación de la mucosa intestinal, alteración de la mucosa que impedirá que unos nutrientes se absorban, y que otras moléculas grandes que no deberían absorberse, se absorban, con lo cual el sistema inmunitario se mantiene activado para luchar contra estas moléculas que el sistema no reconoce,  produciendo una gran variedad de enfermedades, como enfermedades autoinmunes.La disbiosis intestinal va a provocar una sobrecarga del hígado, donde van a parar los tóxicos absorbidos. Se producirá inflamación de sus células y, al final del proceso, resistencia a la insulina. Finalmente, hígado graso no alcohólico.
  • Mal funcionamiento cerebral. El cerebro necesita un nivel adecuado de glucosa y determinados nutrientes para poder fabricar los neurotransmisores que necesita en cada momento.Pues bien, un nivel de glucosa alto va a actuar como un tóxico y como un ladrón de determinados nutrientes fundamentales para el buen funcionamiento cerebral. Si a esto unimos unas malas grasas, con déficit de ácidos grasos omega 3 DHAN, va a provocar una mala adaptación cerebral a los cambios, nerviosismo, irritabilidad y estados emocionales negativos. Inflexibilidad emocional. 
  • Todos estos procesos se retroalimentan y conducen con paso firme hacia un envejecimiento prematuro, hacia la enfermedad. 

Es hora de hacernos algunas preguntas: ¿nuestros hijos vivirán tanto como nosotros? ¿Qué calidad de vida tendrán? Observemos cómo ha aumentado el sobrepeso y la obesidad infantil. Ahora hay niños con triglicéridos, con el colesterol alto. Esto es sólo el síntoma de lo que está pasando en su organismo. 

En la siguiente entrada, veremos las causas que nos han conducido al consumo de este tipo de comida basura y las medidas correctoras.

Fotoenvejecimiento y protección

El daño producido por las radiaciones solares, y cuya consecuencia es el fotoenvejecimiento, se debe en una gran parte al estrés oxidativo provocado por los radicales libres, especies reactivas de oxígeno, generadas por las distintas radiaciones solares.

La producción de radicales libre es un proceso fisiológico normal, todas las funciones vitales del ser humano son fuente de radicales libres: el metabolismo de los alimentos, la respiración celular, el sistema inmunitario… El organismo dispone de sistemas antioxidantes capaces de neutralizarlos, eliminarlos y reparar el daño producido.

Sin embargo, cuando se somete el organismo a un agente estresante, como pueden ser una larga exposición a las radiaciones solares, se produce una gran cantidad de radicales libres y el sistema antioxidante natural se ve sobrepasado. Este desequilibrio conduce al estrés oxidativo, con la producción de daños sobre:

  1. Daños sobre las grasas. Fundamental el daño producido sobre las membranas celulares, peroxidación lipídica, con alteración de la permeabilidad de la membrana, inicio de la cascada inflamatoria, cuyo final puede concretarse en muerte celular.
  2. Daño sobre las proteínas, oxidación proteica, En este caso se produce inactivación de ciertas enzimas quedando dañados muchos sistemas de reparación del daño.
  3. Daño del ADN celular, en este proceso se genera una reacción en cadena , si este daño no se repara puede inducir a errores y mutaciones del ADN. Pudiendo producir cancer o muerta celular.
  4. Daño sobre hidratos de carbono, acelerando los procesos de glicosilación.

Estos daños a nivel molecular tienen su reflejo en la piel de una manera evidente:

  • Degradación de la matriz extracelular, con destrucción del colágeno y elastina, con aparición de arrugas, falta de tono de la piel.
  • Aumento de la actividad de los melanocitos, producción de manchas en la piel.
  • Producción de inflamación.
  • Ruptura de la barrera cutánea.

En resumen, fotoenvejecimiento (como arrugas y manchas), inmunosupresión y cáncer.

¿Estamos desprotegidos frente a las radiaciones?

Disponemos de mecanismos de defensa internos:

  • Cromóferos endógenos, como la melanina, la bilirrubina, la hemoglobina … que son capaces de absorber la radiación.
  • Engrosamiento de la piel.
  • El sudor con sustancias encaminadas a evitar los daños.
  • Mecanismos de reparación del ADN, la no reparación del daño conduce a la aparición de las caspasas, moléculas encargadas de provocar la muerte celular por apoptosis.
  • Inhibidores de metaloproteasas (responsables del daño sobre el colágeno).
  • Por supuesto, los antioxidantes naturales.

¿Qué podemos hacer para evitar estos daños?

La respuesta es protección: interna y externa.

  1. Protección externa. Existen una gran variedad con distintos filtros.
    • Filtros físicos, supone un efecto barrera, en este caso la radiación al llegar a la piel rebota y no penetra en la piel, reflejan la radiación. Suelen tener textura crema o leche, son algo espesos y están indicados para niños pequeños y personas con intolerancia al resto de los filtros.
    • Filtros químicos, conocidos como efecto esponja, absorben la radiación. Hay una gran variedad. la mayoría protegen frente a la radiación UVB Y UVA. Un fotoprotector que proteja sólo frente a la radiación ultravioleta es insuficiente, pues sabemos que la radiación infrarroja produce una gran cantidad de radicales libres, agravando la agresión producida por los ultravioleta con un gran daño por estrés oxidativo, estímulo de las metaloproteasas con el consiguiente daño sobre el colágeno, en definitiva aceleración del envejecimiento.Actualmente, se han desarrollado nuevos fotoprotectores a los que se les incluye activos que neutralizan los radicales libres, así como otros que van a reparar parte del daño provocado sobre el ADN del núcleo y del ADN mitocondrial.Otra opción sería aplicar un sérum antioxidante y, posteriormente, un filtro solar convencional. En cualquier caso es muy conveniente utilizar un antioxidante para protegernos más ampliamente.Un buen fotoprotector debe tener buena galénica y adaptarse a cada fototipo de piel. Éste debe administrarse media hora antes de la exposición al sol, en cantidad suficiente y, además, deberá renovarse la aplicación cada dos horas.
  2. Protección interna. Se utilizan en las formulaciones activos de origen natural, oligoelementos como el selenio, vitaminas como la C y E, implicados en reacciones antioxidantes.La finalidad es doble:
    • El broceado resultante será más uniforme, más bonito, más duradero e incluso más rápido.
    • Internamente la piel queda protegida frente a los daños causados por las radiaciones solares, retrasando el envejecimiento y protegiendo frente a los efectos producidos por la sensibilidad frente al sol.