De vuelta tras la publicación de mi libro

Antes de nada, muchas gracias a todos los que estáis participando en el blog. Me pondré manos a la obra para responder todas las preguntas que han ido surgiendo durante este intervalo.

En todo este tiempo, he estado trabajando muy duro en el libro que acabo de publicar, que es el principio de un proyecto más amplio y extenso. No sólo soy autora del libro, sino que he querido cuidarlo personalmente y he trabajado en el diseño de la portada y el marketing asociado con mucho esmero.

Este primer libro nace con el título de Lex Vitae es vida. ¿Qué está pasando? Como veis, tiene dos partes: una primera parte escrita por el Dr. Santiago Vidal Mauriz, y una segunda parte (“¿Qué está pasando?”) que es la que está ligada a la realidad cotidiana de cada persona: hago un repaso de nuestra dieta, medioambiente y estilo de vida actuales, poniendo de manifiesto los pilares del envejecimiento y cómo los factores epigenéticos actúan como disparadores de nuestros genes expresando salud o enfermedad.

Este libro ha surgido en respuesta a las preguntas que las personas que acuden diariamente a mi farmacia me hacen. He observado que en el siglo XXI la gente quiere saber por qué debe llevar una dieta y un estilo de vida determinados. Yo he intentado dar respuesta a esto con un lenguaje directo y sin rodeos.

Lex Vitae es vida. ¿Qué está pasando?

He aquí el resumen del libro: «Todo lo que comemos, lo que respiramos, lo que pensamos y sentimos, es información para la célula, que pasará al núcleo, donde está nuestro genoma y será respondida convenientemente, antes o después, expresando salud o enfermedad. Nosotros decidimos.»

M. FELISA MORAL TURIEL. FARMACIA TÉLLEZ

Fotoenvejecimiento. Manchas de la piel. Melanogénesis. Implicación de la dermis en el proceso. Soluciones.

Es interesante recordar que, en el envejecimiento, el genoma heredado contribuye sólo en un 30%. El resto del envejecimiento se debe a la epigenética, de la cual somos responsables en gran medida.

La epigenética modula la expresión de nuestros genes sin alterar la secuencia del ADN. Es decir, va a decidir si un gen se expresa (se manifiesta) o no. Así pues, la dieta, el ejercicio realizado, los tóxicos a los que estamos expuestos, el consumo de drogas, el estrés al que estamos sometidos, la ingesta de medicamentos… en definitiva, el estilo de vida, va a marcar la forma y la velocidad de nuestro envejecimiento.

De los signos externos de envejecimiento: arrugas, tono de piel apagado, pérdida de firmeza, pigmentación (manchas) y tono no uniforme de la piel, son precisamente las variaciones de pigmentación de la piel la máxima preocupación y objeto de consulta al dermatólogo en más de la mitad de las mujeres.

COLOR DE LA PIEL

La melanina es un pigmento presente en ojos, pelo y piel, siendo la responsable de su color. Su principal función es defensiva: actúa absorbiendo la radiación solar UV para proteger el ADN (nuestra información genética, nuestro tesoro). Recordemos que el genoma el que decide qué proteínas producimos, cuándo las producimos y dónde las producimos.

La melanina, una vez sintetizada, se acumula en los melanosomas. Es precisamente el tamaño de los melanosomas el principal factor determinante del color de la piel de cada etnia. En la etnia negra estos melanosomas son grandes y ovalados, en tanto que en la etnia blanca son más pequeños.

A lo largo de los años, la evolución decidió entre protección frente a la radiación UV o síntesis de vitamina D (que se sintetiza en la piel por la acción de los rayos UV). Así pues:

  • Un color oscuro de piel supone una mayor protección frente a la radiación ultravioleta y mayor dificultad para la síntesis de vitamina D.
  • Un color claro de piel es justamente al revés: mayor facilidad para la síntesis de vitamina D y menor protección frente a las radiaciones ultravioleta.

A medida que los humanos nos fuimos desplazando de África hacia otras latitudes más alejadas del ecuador, fuimos perdiendo el tono oscuro, pues necesitábamos mayor capacidad para producir vitamina D (fundamental para el metabolismo del calcio, el sistema inmunitario, etc) y menos protección frente a la radiación UV.

SÍNTESIS DE MELANINA y APARICIÓN DE LAS MANCHAS EN LA PIEL

1) La síntesis de melanina se produce en la epidermis (la capa externa de la piel), en unas células llamadas melanocitos a partir de la tirosina (aminoácido no esencial). El melanocito tiene forma dendrítica para mandar más melanina y que ésta llegue a más queratinocitos para así protegerlos.

La tirosina sufre un proceso de oxidación y es convertida en dopa. Este proceso es activado por la tirosinasa. La dopa, a su vez, es convertida en melanina. Esta melanina es recogida en los melanosomas.

tirosina —>  dopa —> melanina  > > > >  melanosomas
T   I   R   O   S   I   N   A   S   A

2) Migración de la melanina hasta los queratinocitos. La melanina, una vez producida, viaja hasta los queratinocitos próximos y se sitúa encima de ellos, a modo de sombrilla, para proteger su ADN. El resultado es un acúmulo de melanina: manchas en la piel. La piel está en constante renovación, y los queratinocitos se van desplazando hacia la superficie de la piel llevando consigo su melanina.

Manchas solares

Migración de la melanina hasta los queratinocitos y ascensión de los queratinocitos (con la melanina) hacia la superficie de la piel

CAUSAS DE LA APARICIÓN DE MANCHAS

Todos los factores que menciono a continuación estimulan la tirosinasa, enzima responsable de la producción de la melanina y son, por lo tanto, responsables de la aparición de manchas en la piel. Estas hiperpigmentaciones aparecen sobre todo en cara, escote y manos.

1) Exceso de exposición solar. Estas manchas reciben distintos nombres:

  • Léntigos, también llamadas manchas de la edad. Aparecen en cara, manos y escote.
  • Queratosis actínica. Las manchas anteriores por exceso de exposición solar evolucionan hacia la queratosis. Estas manchas son campo de tumoración, son manchas que deben ser revisadas por un dermatólogo y cuya evolución se debe seguir.
  • Pecas. Son de origen genético. Aparecen en la niñez pero, con la edad, se hacen grandes y aparecen manchas.

2) Los procesos inflamatorios cutáneos. En este caso, se trata de mediadores inflamatorios, citoquinas e interleuquinas que se liberan en la piel como consecuencia de acné, de una herida y, en general, de alguna lesión existente, estimulando los melanocitos y produciendo la hiperpigmentación.

3) Los cambios hormonales producidos como consecuencia de la toma de anticonceptivos, embarazo o menopausia favorecen el proceso de aparición de manchas. Este tipo de mancha es conocida como melasma y hay diferentes grados: suave, moderado y severo.

Con el paso del tiempo, todos los tipos de piel desarrollan hiperpigmentación, siendo la radiación solar el acelerador necesario.

4) Fotoenvejecimiento de los fibroblastos. Hasta hace poco tiempo se creía que en el proceso de melanogénesis estaba implicada sólo la epidermis (capa superior de la piel). En el reciente congreso mundial de dermatología celebrado en Seúl se puso de manifiesto la implicación de la dermis, concretamente de los fibroblastos, en este proceso.

Los fibroblastos son las células de la juventud de la piel. Son las encargadas de sintetizar colágeno, elastina y otras moléculas que forman parte de la matriz extracelular. Para un buen estado de la piel, los componentes de la matriz extracelular (que suponen el soporte de la piel) deben estar en cantidad y calidad adecuada. Así, las moléculas de elastina y colágeno deben ser elásticas, sin polimerizar, para dotar a la piel de la elasticidad necesaria, evitando la flacidez y la aparición de arrugas.

Si el fibroblasto está envejecido, la síntesis de estas moléculas será escasa y de mala calidad.

En este congreso se ha demostrado que los fibroblastos envejecidos, dañados por la excesiva y reiterada exposición a la radiación UV, liberan factores de crecimiento melanogénicos. Estos factores van a estimular la síntesis de melanina y favorecen el depósito de la melanina en la piel, es decir, contribuyen a la aparición reiterada de manchas en la piel.

SOLUCIONES FRENTE A LAS MANCHAS DE LA PIEL

1) Procedimiento LASER. Este procedimiento tiene algunos inconvenientes: necesita varias sesiones, deben realizarse periodos de descanso, es molesto, produce inflamación y enrojecimiento, puede fotosensibilizar la piel y el precio medio es caro.

2) Tratamiento clásico de referencia. Se trata de la fórmula de Kligman. Los activos implicados en la fórmula son:

  • Hidroquinona al 4%. Su función es inhibir la Tirosinasa. Este principio activo es bastante eficiente y es el activo de referencia a la hora de comparar la eficacia de los distintos reparados que van saliendo al mercado. Pero tiene un efecto secundario que limita su uso: daña los melanocitos produciendo hipopigmentación irreversible, por ejemplo, puede volver blanca la piel de una persona de piel oscura.
  • Tretinoína al 0.025- 0.1%. Exfolia las capas superficiales de la piel. Fotosensibiliza la piel.
  • Corticoide para compensar los efectos secundarios de los activos anteriores como picor y ardor.

Esta fórmula tiene unas claras limitaciones:

  • Se aplica durante periodos de 4 a 5 meses, siendo necesarios periodos de descanso de 3 meses.
  • Tiene efectos secundarios importantes: es fotosensibilizante, puede producir hipopigmentación (manchas blancas en la piel) y crea resistencia con el tiempo.

3) Cosméticos con distintos principios activos:

  • El ácido salicílico y los alfahidroxiácidos encaminados a exfoliar las capas superficiales de la piel y favorecer la renovación celular. De este modo, disminuyen las manchas y la piel aparece más luminosa.
  • Acido kójico al 2%, inhibe la tirosinasa (enzima que induce la síntesis de melanina, responsable de la mancha). Es menos potente que la hidroquinona; a veces, el resultado puede ser desalentador.
  • Ácido elágico. Es un activo muy estudiado en los últimos años por sus propiedades antitumorales. Es un antiangiogénico y un antioxidante. Está presente en verduras, frutos rojos y morados, como granada, frambuesa, uvas… Es utilizado por su acción bloqueadora de la síntesis de melanina. Su eficacia es similar a la de la hidroquinona, pero sin efectos secundarios.
  • Ácido hidroxifenoxipropiónico. Es un derivado de la hidroquinona no tóxico. Inhibe la migración de la melanina hacia los queratinocitos. Tiene una acción similar al ácido kójico.
  • Extracto de levadura, tiene acción antioxidante, disminuye la liberación de mediadores inflamatorios. Activa el fortalecimiento de los fibroblastos (células de la juventud) presentes en la dermis, de esta manera aumenta la resistencia de la piel frente a las manchas y se evita su reaparición.
  • Otros activos bloqueadores de la tirosinasa, como diacetilboldina, derivados de la fenilalanina, etc.

En el último año, han aparecido en el mercado fórmulas muy efectivas y sin efectos secundarios. Son interesantes las fórmulas de SkinCeuticals y de SVR.

PREVENCIÓN

En todos los procesos de envejecimiento es fundamental la prevención, nos conviene hacernos amigos de nuestra genes (que no se pueden cambiar). ¿Cómo se hace eso? Pues haciendo una buena epigenética, es decir, cuidando el estilo de vida que llevamos y los factores ambientales a los que estamos expuestos. De esta manera, evitamos la “venganza” de nuestros malos genes que se mantendrán escondidos y no se mostrarán.

En este caso concreto, tanto para evitar la aparición de manchas por vez primera, como para evitar su reaparición, las conductas recomendables son:

  1. Evitar la exposición solar en las horas centrales del día.
  2. Utilización de un factor de protección de calidad frente a la radiación UV. Hay que destacar que no todos los fotoprotectores son iguales.
  3. Utilización de un antioxidante para neutralizar los radicales libres que se producen como consecuencia de las radiaciones UV (ultravioleta) e IR (infrarrojo).
    Hemos de recordar que, cuando se produce un exceso de radicales libres que sobrepasa nuestra capacidad antioxidante, la consecuencia es un estrés oxidativo que daña todas las estructuras tanto extra como intracelulares. El resultado es un envejecimiento más rápido.
  4. Mantener una dieta adecuada, con verduras, hortalizas y frutas variadas que contienen polifenoles con propiedades antinflamatorios y antioxidantes. Disminuir los hidratos de carbono de índice glucémico alto, que son los que producen los picos de glucosa en sangre facilitando, de este modo, los procesos de glicación no enzimática y apareciendo como resultado, entre otros efectos, unas moléculas de colágeno totalmente alteradas provocarán un envejecimiento acelerado de la piel.

M. FELISA MORAL TURIEL. FARMACIA TÉLLEZ

Evolución del genoma a los cambios de la dieta. Dieta paleolítica. Introducción de cereales y grasas industriales. Divorcio de dieta y genoma.

Los seres humanos arrastramos un largo pasado escrito en nuestros genes, somos fruto de un largo proceso de evolución.

Si hacemos algo de historia y estudiamos los grandes rasgos de la evolución de nuestra dieta, vamos a ver como hemos llegado a nuestra mala dieta actual.

DIETA PALEOLÍTICA

Nos remontamos 40.000 años atrás. En aquellos momentos, se necesitaba buena fortaleza física y buen desarrollo cerebral. Como había épocas de abundancia y de escasez, sobrevivían los mejor dotados para acumular grasa en época de abundancia que pudiera se utilizada posteriormente en épocas de escasez (la despensa estaba en la grasa acumulada). Era importante utilizar eficientemente la energía consumida. Esto que suponía una ventaja en aquella época, actualmente se ha vuelto contra nosotros. Ahora no necesitamos acumular grasa, comemos todos los días y varias veces.

No había agricultura ni pastoreo, estos antepasados eran cazadores-recolectores y su desarrollo fue posible gracias a la disposición de una fuente de glucosa constante y una fuente de buenas grasas omega 3 (EPA, DHA), ambas, factores fundamentales para el buen desarrollo cerebral.

Los puntos más relevantes de la dieta eran:

  • La fuente de hidratos de carbono eran frutas, verduras, raíces, apenas había cereales. Se trataba, por tanto, de hidratos de carbono de índice glucémico bajo (los de buena calidad, los de colores).
  • La fuente de proteínas eran la caza y la pesca. La proporción de proteínas era alta. Las carnes eran magras, los animales salvajes son fibrosos.
  • Como fuente de grasas tenían algas, frutos secos, los procedentes de la caza, del pescado. El consumo de grasas era bajo pero es de destacar la presencia de ácidos grasos omega 3 y, además, la relación ácidos grasos omega 6/omega 3 era muy baja, de 2 a 1.
  • La leche no formaba parte de su dieta, ¡no iban a ordeñar a un animal salvaje!
  • No salaban. Tenían una buena relación sodio/potasio.
  • Era una dieta rica en fibra, vitaminas, minerales y polifenoles aportados por los vegetales consumidos.
  • Se trataba de una dieta antiinflamatoria.

APARICIÓN DE LA AGRICULTURA. LOS CEREALES

La agricultura nació hace 10.000 años y, en la escala de la evolución, este periodo de tiempo no es nada. La agricultura se adaptó a cada zona: trigo, maíz, arroz, avena, centeno, mijo…

Estas semillas se fueron seleccionando artificialmente, en un proceso conocido como domesticación de plantas. Se seleccionaban las semillas más resistentes o las de mejores cosechas.

Pero estas plantas domesticadas nada tienen que ver con las plantas salvajes de hace miles de años, y la información genética asociada a los nuevos cultivos no se corresponde con la información genética que guardamos en nuestro genoma.

Las plantas desarrollaron tóxicos para hacer frente a los depredadores. Nosotros también somos depredadores, estos tóxicos también nos afectan.

Hablando de cereales es interesante nombrar tóxicos como la gliadina, presente en el gluten. Todos tenemos cerca a algún conocido celíaco, no pueden tomar nada que lleve gluten, ni siquiera trazas de gluten, ya que las gliadinas dañan la mucosa intestinal, agujereando literalmente la mucosa, cuya permeabilidad se ve totalmente alterada. Esto provoca diversas patologías que pueden llegar a ser muy graves.

Pero hay mucha gente que es celíaca asintomática, no lo sabe, tiene en principio síntomas menores. Se habla de un 87% de celíacos sin diagnosticar. Además, hay personas que no son celíacas, pero son sensibles al gluten: muestran síntomas menos severos y éstos pasan como molestias sin más. Lo normal es comer y no tener molestias intestinales, lo demás son problemas que debemos resolver y, como estamos viendo, la respuesta está en la dieta.

Otro tóxico a considerar son las pectinas. Una de cada tres personas es intolerante a las pectinas. Esto ocasiona problemas para nuestro intestino, y en el intestino empiezan muchos de los problemas de salud. Hay que empezar a mirar hacia el intestino.

Estos tóxicos presentes en los cereales se comportan como antinutrientes, ya que al dañar la mucosa intestinal:

  • Alteran el equilibrio de la flora intestinal, que nos protege frente a infecciones.
  • Alteran la capacidad de absorción de ciertos nutrientes imprescindibles.
  • Dejan pasar a través de la mucosa otras  moléculas que no deberían pasar, que llegan al hígado, provocando sobrecarga de los sistemos de detoxificación con los consiguientes problemas de salud y aceleración del envejecimiento.
  • Provocan  inflamación, primero inflamación local que se puede generalizar al tener sobreestimulado el sistema inmunitario. Es una inflamación de bajo grado (no duele, pero ahí está y no debe ser ignorada).

Estamos ante lo que se denomina disbiosis intestinal, madre de muchísimos problemas de salud, ya que estamos ante una alerta permanente del sistema inmunitario. ¿Qué ejército puede mantenerse en pie de guerra permanente? ¡Qué gasto de recursos! ¡Lo vamos a pagar!

¿Y qué está pasando? Que, para una gran parte de la población, los cereales (pan, pasta, arroces…) son su primera fuente de energía. Si a esto le añadimos que están refinados, bien blanqueados, acabamos de rematar el problema. Las harinas refinadas son la fuente número uno de calorías.

Hay personas que han empezado a eliminar el gluten de la dieta y observan, por ejemplo, que los dolores de cabeza u otras molestias desaparecen.

EVOLUCIÓN DE LAS GRASAS. ACEITES INDUSTRIALES

En el siglo XX, empezaron a consumirse a gran escala aceites de semillas: maíz, soya, girasol, cártamo… todas ellas fuentes baratas de grasas, muy ricas en ácidos grasos omega 6, sin apenas ácidos grasos omega 3.

Apareció una industria muy potente con estas grasas baratas y muy manejables industrialmente que se conservaban bien. Un ejemplo son las margarinas. Incluso se hacíaa creer a la gente que era muy sano tomarlas. En muchos de estos alimentos, con cajas y colores atractivos, se indica en su composición: grasa vegetal parcialmente hidrogenada. Esto en una grasa trans. Deberíamos huir de estas grasas.

Al mismo tiempo, se empezó a ver el colesterol como un enemigo. Se presentaba como solución tomar estos aceites baratos.

Como en casi todo, la clave está en la moderación y el equilibrio entre nutrientes.

Este consumo de grasas industriales junto con el gran consumo de cereales empezó fundamentalmente en EEUU (sabemos que allí están los gordos más gordos, con problemas metábolicos de todo tipo) y ha sido exportado al resto del mundo con gran aceptación. En España, parece que queremos ser los mejores seguidores.

En España en el siglo XX, aumentamos de estatura 10 cm gracias al consumo de proteínas generalizado. Pero lo bueno ha durado poco. Nuestros problemas de salud ya han empezado, después de despreciar nuestra dieta Mediterránea (la buena, no la que creemos que es la buena). Hemos importado las malas costumbres de la dieta  de EEUU. Estamos importando enfermedad y envejecimiento.

Hemos incorporado refrescos de todo tipo, bebidas de cola… a todas horas. Basta mirar en los cines, ¡qué tanques de palomitas y de refrescos de cola! Son cada vez más grandes. Y son adictivos.

Nuestros niños tienen ya sobrepeso, van a ser más enfermos y van a vivir menos. ¡La causante es la dieta!

Nuestro genoma no ha evolucionado a la par que los cambios habidos en la dieta. El genoma tarda en adaptarse a los factores ambientales miles de años. Esta adaptación se expresa mediante mutaciones. Una de las más importantes que ha habido es la capacidad para digerir la lactosa. Esta mutación empezó en el norte de Europa (eran pastores) con un 90% en Suecia. La capacidad para digerir la lactosa va bajando a medida que se avanza hacia el sur de Europa (en España, la capacidad para digerir la lactosa es de aproximadamente del 50%).

Estamos ante una dieta ajena a nuestro genoma. Debemos tener en cuenta que lo que comemos, alimento o antialimento, nutriente o antinutriente, es información que pasará dentro de la célula al núcleo, donde está nuestro genoma, nuestro libro de instrucciones. Esta información será leída convenientemente y será respondida, produciendo salud o enfermedad.

Nuestro organismo responde ante esta dieta con las llamadas enfermedades de la civilización: diabetes, enfermedad cardiovascular, cáncer, enfermedades degenerativas, neurodegenerativas… Todas ellas se asientan en un terreno de inflamación silenciosa o inflamación de bajo grado.

Nuestra dieta no tiene nada que ver con la dieta paleolítica, que era antinflamatoria, cuando se comía para sobrevivir. Alguna fiesta gastronómica harían, pero serían escasas; no podían permitirse otra cosa.

¿Qué hacemos ahora? Fiesta gastronómica diaria. Si algo nos va bien o estamos contentos, lo celebramos comiendo. Si nos va mal o estamos tristes, también comemos. Y, ¿qué comemos? Comida “hedonista”: dulces y grasas. Así contentamos a nuestro pedigüeño cerebro.

La dieta actual que hemos importado se caracteriza por:

  • Calorías. Exceso de calorías.
  • Hidratos de carbono blancos, bien refinados (pasta, pan, arroz, patata…), con alto índice glucémico.
  • Pocas verduras, hortalizas y frutas. Poca fibra.
  • Grasas de mala calidad. Muchas grasas saturadas, exceso de ácidos grasos omega 6, pocos ácidos grasos omega 3, grasas trans.
  • Falta de algunas vitaminas y minerales.
  • Ingesta de antinutrientes y tóxicos.
  • Alimentos que nos acidifican.
  • En definitiva, una dieta proinflamatoria.

No son nuestros genes los responsables. Somos nosotros que estamos disparando epigeneticámente, haciendo que se expresen genes que no nos convienen. En cambio, si comemos adecuadamente haremos que se expresen genes que nos favorecen.

Hay otros problemas relacionados con la dieta actual que, aunque son muy importantes, los dejaremos para otro capítulo:

  • Los xenobióticos son tóxicos acumulativos. Van incorporados a muchos alimentos actuales, insecticidas, conservantes… Muchos de ellos son disruptores endocrinos (interfieren en diversos sistemas enzimáticos), sobrecargan los sistemas de detoxificación… Un verdadero problema que trataremos otro día.
  • Interesa, además de qué comemos, con quién comemos. Un ejemplo extremo: si comemos el manjar más equilibrado y rico con nuestro enemigo, todos imaginamos el resultado.
  • Cómo comemos. Todo debe tener su tiempo.
  • Origen de los alimentos. Hemos de elegir, en general, productos de la tierra (más adaptados a nuestra evolución) de temporada y, si es posible, seguir la trazabilidad: cómo ha estado estabulado el ganado, de dónde vienen los huevos… Éstos son sólo unos ejemplos. Los alimentos suelen venir con una etiqueta, preguntemos al vendedor.

Comprar comida no es un acto banal, estás decidiendo tu futuro: salud o enfermedad.

Vamos haciendo día a día nuestra epigenética, es reversible, podemos mejorar o empeorar lo que hemos heredado. Atención, futuras mamás: durante el periodo embrionario se produce un borrado de ciertas marcas epigenéticas, no todas. Rápidamente se incorporarán otras. Cuidad lo que coméis. No comáis comida basura

En una entrada anterior, hablo de las consideraciones a tener en cuenta a la hora de elaborar una buena dieta.

M. FELISA MORAL TURIEL. FARMACIA TÉLLEZ