De vuelta tras la publicación de mi libro

Antes de nada, muchas gracias a todos los que estáis participando en el blog. Me pondré manos a la obra para responder todas las preguntas que han ido surgiendo durante este intervalo.

En todo este tiempo, he estado trabajando muy duro en el libro que acabo de publicar, que es el principio de un proyecto más amplio y extenso. No sólo soy autora del libro, sino que he querido cuidarlo personalmente y he trabajado en el diseño de la portada y el marketing asociado con mucho esmero.

Este primer libro nace con el título de Lex Vitae es vida. ¿Qué está pasando? Como veis, tiene dos partes: una primera parte escrita por el Dr. Santiago Vidal Mauriz, y una segunda parte (“¿Qué está pasando?”) que es la que está ligada a la realidad cotidiana de cada persona: hago un repaso de nuestra dieta, medioambiente y estilo de vida actuales, poniendo de manifiesto los pilares del envejecimiento y cómo los factores epigenéticos actúan como disparadores de nuestros genes expresando salud o enfermedad.

Este libro ha surgido en respuesta a las preguntas que las personas que acuden diariamente a mi farmacia me hacen. He observado que en el siglo XXI la gente quiere saber por qué debe llevar una dieta y un estilo de vida determinados. Yo he intentado dar respuesta a esto con un lenguaje directo y sin rodeos.

Lex Vitae es vida. ¿Qué está pasando?

He aquí el resumen del libro: «Todo lo que comemos, lo que respiramos, lo que pensamos y sentimos, es información para la célula, que pasará al núcleo, donde está nuestro genoma y será respondida convenientemente, antes o después, expresando salud o enfermedad. Nosotros decidimos.»

M. FELISA MORAL TURIEL. FARMACIA TÉLLEZ

Primer pilar del envejecimiento, la glucosa. Glicación no enzimática. Productos finales de glicación avanzada. La glucosa como tóxico.

El envejecimiento, todos lo sabemos, es inevitable, pero podemos retrasar la velocidad a la que envejecimos. Esto sí está en nuestras manos. Sin embargo, tenemos la tentación de echar la culpa a la herencia recibida, de esta manera evitamos corresponsabilizarnos.

Heredamos una predisposición, un genoma, que va a ser  matizado todos los días, para bien o para mal, acelerando o retrasando el envejecimiento. Al final, es la dieta, el estilo de vida y el medio ambiente al que estamos expuestos los que van a inclinar la balanza.

El proceso de envejecimiento es multifactorial. Aquí vamos a comentar uno de los pilares del envejecimiento: la glucosa.

Si tenemos en cuenta que el envejecimiento va ligado a rigidez (rigidez física, rigidez metabólica, rigidez psíquica y rigidez intelectual), veremos como a todo ello colabora de una manera muy activa y definitiva los excesos frecuentes de glucosa en sangre: la hiperglucemia. Los picos de glucosa que van y vienen, que producen picos de insulina  que van y vienen son los responsables (los desequilibrios no son buenos).

Uno de los nutrientes imprescindibles, que debemos comer todos los días, son los hidratos de carbono, que constituyen nuestra energía a corto plazo. Pero no todos los hidratos de carbono tienen la misma calidad:

  • Hidratos de carbono de índice glucémico alto. Entran en sangre rápidamente, produciendo un pico (subida) de glucosa, que es respondida enseguida por el páncreas con una descarga de insulina (hormona del almacenamiento) que es la encargada de llevar la glucosa a la célula. El exceso de glucosa será guardado, en parte, en forma de glucógeno en el hígado y el resto será guardado en los adipocitos en forma de grasa (para ser utilizada cuando sea necesario, si no hay rigidez metabólica).Son ejemplos,  los cereales, panes, arroz, pasta, bebidas gaseosas, colas, zumos, chuches, pasteles, patata, miel… Éstos son los hidratos de carbono menos convenientes para conservar la salud y retrasar el envejecimiento.
  • Hidratos de carbono de índice glucémico bajo. Entran en sangre lentamente, sin producir una sobre reacción del páncreas: segregará insulina  en respuesta pero de forma mesurada, no produciendo un pico de insulina.Son ejemplos, las verduras, hortalizas, frutas, zumos de verduras…

Hemos de recordar respecto a la glucosa:

  • Que hacen falta unos niveles estables de glucosa en sangre. Si todo va bien ( si no hay rigidez metabólica), de esto se ocupa el eje insulina  - glucagón. La insulina  almacena, el glucagón moviliza.
  • Además, el cerebro necesita unos niveles adecuados y estables de glucosa (es la gasolina del cerebro). Si la glucosa es baja, el cerebro no puede funcionar. La hipoglucemia (niveles bajos de glucosa en sangre), puede llegar a ser grave. Si la glucosa es alta, aparece su papel como tóxico (la gasolina se incendia, produce inflamación).

En definitiva, la glucosa en exceso es tóxica. Vamos a ver algunos de sus efectos:

1) PROCESO DE GLICACIÓN NO ENZIMÁTICA. PRODUCTOS FINALES DE GLICACIÓN AVANZADA.

¿Qué es la glicación no enzimática o reacción de Maillard?

El fenómeno de la glicación implica una serie de reacciones oxidativas y no oxidativas entre azúcares (reductores) y grupos amino de proteínas, nucleótidos y lípidos. Estas reacciones  tienen lugar a lo largo del tiempo, produciendo al inicio lo que se denomina una base de Schiff, que no es estable, es reversible todavía. Pero a medida que avanza el tiempo aparece el Complejo de Amadori y más adelante los productos finales de glicación avanzada (AGES). Éstos sí son estables, el enlace de esta molécula final es fuerte (es un enlace covalente), no hay marcha atrás, ¿o sí?

Estos AGES los podemos ver en la cocina cuando, por ejemplo, se añade un barniz de gelatina (rica en hidratos de carbono) al jamón, que es proteína, aparece entonces una costra pegajosa de color caramelo. ¿Qué pasa cuando esto se produce en nuestro cuerpo? Ya no estamos en la cocina experimentando, es nuestra célula, es nuestro ADN, es nuestra mitocondria, es nuestra matriz extracelular la que es invadida por estas moléculas pegajosas: es el envejecimiento, es la enfermedad.

¿Por qué se produce?

Lo más dramático es que se trata de  una reacción fisiológica que se produce a temperatura y pH normales. Sólo hace falta niveles altos y reiterados de glucosa en sangre (hiperglucemia), que pueden ser consecuencia de:

  • Consumos altos y repetitivos de hidratos de carbono de índice glucémico alto: pasta, arroces, bebidas azucaradas, harinas refinadas…Cada vez que le damos a nuestros hijos estos productos, aunque sean niños, estamos dándole los ingredientes para que vayan envejeciendo. Estos productos  finales de glicación no enzimática empiezan a producirse, es cuestión de tiempo.
  • Hiperinsulinemia, resistencia a la insulina, que hace que se mantengan niveles altos de glucosa. A su vez esta hiperinsulinemia se ha producido como consecuencia de niveles de glucosa altos mantenidos en el tiempo.
  • Diabetes Mellitus tipo 1, que mantengan niveles altos de glucosa. Precisamente en caso de diabetes se utiliza la hemoglobina glicosilada (producto de glicosilación ) como marcador para determinar como se ha estado controlando la glucosa en el último mes o mes y medio.

Este proceso es acelerado por un aumento de radicales libres y del grado de acidez, que a su vez pueden estar aumentados por el consumo excesivo de estos azúcares refinados.

¿Qué consecuencias tienen la producción de los productos finales de glicosilación avanzada?

Estos procesos de glicosilación no enzimática se producen en todo el organismo: tanto  dentro de la célula afectando a la membrana celular, la mitocondria, el ADN, etc. como fuera de la célula interfiriendo en la matriz extracelular. La implicación es general, de ahí la trascendencia.

Al fijarnos en las patologías producidas, basta con considerar la afectación del colágeno. El colágeno glicosilado se hace rígido y pierde su funcionalidad. Se habla del envejecimiento del colágeno. Todas las estructuras implicadas van a estar esclerosadas:

  • Vasos sánguineos rígidos, placas de ateroma en arterias. El sistema cardiovascular es uno de los más castigados. Una manera de determinar el grado de envejecimiento, es estudiar la calidad del endotelio: cuanto más rígido y menos liso esté el endotelio, mayor es el grado de envejecimiento de una persona.
  • Articulaciones rígidas.
  • Al quedar implicada la matriz extracelular, la piel pierde elasticidad, se descuelga. Este colágeno glicosilado no sólo no puede hacer su función, sino que activara los mecanismos proinflamatorios, producirá inflamación.

La trascendencia de este proceso se ve con más claridad cuando nos fijamos en las patologías asociadas a la diabetes: neuropatías, retinopatías, nefropatías…, todas ellas suficientemente graves y todas ellas provocadas por un exceso de glucosa en sangre.

¿Cómo nos protegemos?

Estos AGES (productos finales de glicosilación avanzados), constituyen un tipo de basura intracelular y extracelular, y ya sabemos que la basura es mejor que esté lejos de nosotros.

La naturaleza no nos ha dejado desprotegidos, venimos con un kit de serie:

  • Un sistema enzimático de protección formado por glioxilasas más glutatión, que evitan el deterioro producido por el metil glioxal que acelera el proceso de glicación no enzimática. Este sistema enzimático de glioxilasas se va deteriorando con el paso de los años y por el propio consumo de estos azúcares refinados.
  • Los lisosomas y los proteosomas que limpian la célula de las proteínas defectuosas.
  • Respecto al ADN con nucleótidos glicosilados, existe un sistema de reparación que debe eliminar los nucleótidos dañados.
  • Los lípidos glicosilados, serán eliminados por la propia rotación de las grasas.

En condiciones normales, este sistema es suficiente, estamos a salvo. El problema se produce cuando el sistema de protección, que nos defiende, se ve sobrepasado ante el ritmo excesivo de producción de AGES que no puede gestionar: estamos entonces ante el llamado estrés carbonilo. Aquí está el problema.

La solución es evitar el consumo reiterado de estos hidratos de carbono de ínice glucémico alto. De esta manera,  nos protegemos doblemente:

  • Menor formación de AGES (productos finales de glicación avanzados).
  • Mantenemos unos sistema enzimático protectores más eficientes, evitando la pérdida de glioxilasas (sistema protector).

2) HIPERINSULINISMO. RIGIDEZ DEL METABOLISMO DE LA GLUCOSA.

El problema no son los hidratos de carbono, el problema es el tipo de hidratos de carbono y la frecuencia con la  que tomamos los hidratos de carbono de índice glucémico alto.

Son las subidas y bajadas de glucosa en sangre, que provocan, a su vez, subidas y bajadas de insulina las que nos van a perjudicar. Llega un momento que la insulina ya no baja como al principio, estamos ante un grave problema.

La glucosa en sangre pasa la barrera hematoencefálica y entra en el cerebro. Una zona del cerebro es el hipotálamo, nuestro panel de control central, que recibe toda la información, la procesa y emite la respuesta correspondiente que llegará a la glándula pituitaria que a su vez segregará las hormonas adecuadas, que llevarán los mensajes correspondientes a los diversos órganos que actuarán en consecuencia.

Pués bien, el hipotálamo  es el principal responsable de mantener la glucosa en sangre y de controlar por tanto la función del páncreas. Cuando los niveles de glucosa son reiteradamente altos, la glucosa actúa  como un tóxico y daña los glucorreceptores presentes en parte de las neuronas del hipotálamo, provocando una hiperreactividad pancreática, apareciendo en respuesta  picos de insulina cada vez más altos, es decir produciendo una falta de adaptación ante la entrada de glucosa en sangre.

Estamos ante una hiperinsulinemia (otro de los pilares del envejecimiento). Si no modificamos la dieta y el estilo de vida, entramos en resistencia a la insulina: la insulina ya no hace bien su trabajo (resistencia a la insulina), por el deterioro de sus receptores, ante esto, y en un intento de  solucionar el problema, el páncreas segrega más insulina. Pero esto ya no es la solución, claro que el páncreas no lo sabe, pero nosotros sí y debemos tomar medidas.

Si no tomamos medida estaremos ante una prediabetes y si este estado sigue progresando pasamos a una diabetes tipo 2 y con el tiempo, se empiezan a dañar las células beta del páncreas, empieza a bajar la insulina, el problema se agrava y es entonces cuando empezamos a necesitar insulina externa, ya necesitamos inyectar insulina.

El problema es que pasará  un tiempo, puede que muchos años, hasta que se detecte esta realidad y para entonces la glucosa ya habrá hecho parte de su trabajo como tóxico. No debemos dejar que llegue esta situación, la respuesta está en la dieta.  

Un punto a recordar fundamental: no es la grasa lo que nos engorda es el hiperinsulinismo.

3) AUMENTO DE RADICALES LIBRES. INFLAMCIÓN DE BAJO GRADO. DAÑO TISULAR.

Cuando hay unos niveles de glucosa en sangre altos, se van a desencadenar una serie de acontecimientos que se retroalimentan, y en los que al final todo es inflamación mínima persistente que va a ir produciendo daño tisular, disregulación metabólica: envejecimiento prematuro, enfermedad crónica.

Esta glucosa en sangre se acompaña de:

  • Aumento de insulina que va a activar el aumento de ácido araquidónico, lo cual conllevará el aumento de eicosanoides proinflamatorios: aparece inflamación.
  • Aumento de radicales libres que van a  activar la NF- K BETA promoviendo inflamación.

Esta inflamación provoca, a su vez, más radicales libres que provocarán un aumenta de estrés oxidativo, se empiezan a dañar las estructuras celulares, el ADN, las membranas celulares, las mitocondrias (nuestra central de energía). El daño mitocondrial va a  provocar disfunción celular y, entre unas procesos y otros, se van dañando los receptores de insulina, se va a producir un bloqueo de de la función insulínica. Resumiendo, los niveles altos de glucosa en sangre son el disparador del dismetabolismo, el cual tiene distintas expresiones en función de la predisposición (genética) que cada uno de nosotros haya heredado.

Al hablar de inflamación, hemos de tener presente que hay un tipo de inflamación fisiológica que ayuda a resolver las agresiones que recibe nuestro organismo (virus, bacterias, hongos…), se trata de un proceso de defensa natural y beneficioso, este tipo de inflamación aguda produce dolor. Este tipo de inflamación al final del proceso desaparece.

En este caso estoy hablando de otro tipo de inflamación, inflamación de bajo grado también llamada inflamación mínima persistente, se trata de un proceso de inflamación crónico, que no duele ya que está por debajo del umbral del dolor. Este tipo de inflamación nos va deteriorando y es el sustrato donde se desarrollan todas  las enfermedades crónicas.

Este proceso se puede revertir con una firme intervención sobre la dieta y el ejercicio.  

4) LADRÓN METABÓLICO. EFECTOS SOBRE EL METABOLISMO.

Estas subidas y bajadas de glucosa en sangre, que son respondidas cos subidas y bajadas de insulina, ya estamos viendo lo dañinas que son. Ahora vamos a añadir otros efectos no menos importantes:

  • Produce un aumento de triglicéridos, descenso del colesterol HDL( conocido como colesterol bueno).
  • Aumento de ácido úrico.
  • Estos elevados niveles de glucosa, van a provocar un exceso de ácido, un descenso de nutrientes esenciales como  calcio, magnesio, cromo, cobre… En definitiva altera el estatus nutricional del paciente, por eso se dice que es un ladrón metabólico.
  • Es un neurotóxico, afecta la memoria espacial, altera el comportamiento.

¡Atención, mujeres! Estos altos niveles de glucosa producen osteoporosis.

Para finalizar, como resumen hay que decir que es un disparador epigenético del dismetabolismo, que tendrá su manifestación en uno u otro órgano dependiendo de la predisposición genética de cada persona.

Quiero señalar que lo grave no es tomar alguna vez una ingesta elevada de estos hidratos de carbono de índice glucémico alto, lo grave es tomar nuestras dosis diarias de estos azúcares.

Nota: La palabra dosis la he elegido a propósito, porque llega un momento que nos hacemos adictos y nos costará mucho prescindir de nuestra dosis de hidratos de carbono (pasta, pan, arroz, bebidas azucaradas, miel, zumos de frutas, chocolates…).

M. FELISA MORAL TURIEL. FARMACIA TÉLLEZ

Fotoenvejecimiento y protección

El daño producido por las radiaciones solares, y cuya consecuencia es el fotoenvejecimiento, se debe en una gran parte al estrés oxidativo provocado por los radicales libres, especies reactivas de oxígeno, generadas por las distintas radiaciones solares.

La producción de radicales libre es un proceso fisiológico normal, todas las funciones vitales del ser humano son fuente de radicales libres: el metabolismo de los alimentos, la respiración celular, el sistema inmunitario… El organismo dispone de sistemas antioxidantes capaces de neutralizarlos, eliminarlos y reparar el daño producido.

Sin embargo, cuando se somete el organismo a un agente estresante, como pueden ser una larga exposición a las radiaciones solares, se produce una gran cantidad de radicales libres y el sistema antioxidante natural se ve sobrepasado. Este desequilibrio conduce al estrés oxidativo, con la producción de daños sobre:

  1. Daños sobre las grasas. Fundamental el daño producido sobre las membranas celulares, peroxidación lipídica, con alteración de la permeabilidad de la membrana, inicio de la cascada inflamatoria, cuyo final puede concretarse en muerte celular.
  2. Daño sobre las proteínas, oxidación proteica, En este caso se produce inactivación de ciertas enzimas quedando dañados muchos sistemas de reparación del daño.
  3. Daño del ADN celular, en este proceso se genera una reacción en cadena , si este daño no se repara puede inducir a errores y mutaciones del ADN. Pudiendo producir cancer o muerta celular.
  4. Daño sobre hidratos de carbono, acelerando los procesos de glicosilación.

Estos daños a nivel molecular tienen su reflejo en la piel de una manera evidente:

  • Degradación de la matriz extracelular, con destrucción del colágeno y elastina, con aparición de arrugas, falta de tono de la piel.
  • Aumento de la actividad de los melanocitos, producción de manchas en la piel.
  • Producción de inflamación.
  • Ruptura de la barrera cutánea.

En resumen, fotoenvejecimiento (como arrugas y manchas), inmunosupresión y cáncer.

¿Estamos desprotegidos frente a las radiaciones?

Disponemos de mecanismos de defensa internos:

  • Cromóferos endógenos, como la melanina, la bilirrubina, la hemoglobina … que son capaces de absorber la radiación.
  • Engrosamiento de la piel.
  • El sudor con sustancias encaminadas a evitar los daños.
  • Mecanismos de reparación del ADN, la no reparación del daño conduce a la aparición de las caspasas, moléculas encargadas de provocar la muerte celular por apoptosis.
  • Inhibidores de metaloproteasas (responsables del daño sobre el colágeno).
  • Por supuesto, los antioxidantes naturales.

¿Qué podemos hacer para evitar estos daños?

La respuesta es protección: interna y externa.

  1. Protección externa. Existen una gran variedad con distintos filtros.
    • Filtros físicos, supone un efecto barrera, en este caso la radiación al llegar a la piel rebota y no penetra en la piel, reflejan la radiación. Suelen tener textura crema o leche, son algo espesos y están indicados para niños pequeños y personas con intolerancia al resto de los filtros.
    • Filtros químicos, conocidos como efecto esponja, absorben la radiación. Hay una gran variedad. la mayoría protegen frente a la radiación UVB Y UVA. Un fotoprotector que proteja sólo frente a la radiación ultravioleta es insuficiente, pues sabemos que la radiación infrarroja produce una gran cantidad de radicales libres, agravando la agresión producida por los ultravioleta con un gran daño por estrés oxidativo, estímulo de las metaloproteasas con el consiguiente daño sobre el colágeno, en definitiva aceleración del envejecimiento.Actualmente, se han desarrollado nuevos fotoprotectores a los que se les incluye activos que neutralizan los radicales libres, así como otros que van a reparar parte del daño provocado sobre el ADN del núcleo y del ADN mitocondrial.Otra opción sería aplicar un sérum antioxidante y, posteriormente, un filtro solar convencional. En cualquier caso es muy conveniente utilizar un antioxidante para protegernos más ampliamente.Un buen fotoprotector debe tener buena galénica y adaptarse a cada fototipo de piel. Éste debe administrarse media hora antes de la exposición al sol, en cantidad suficiente y, además, deberá renovarse la aplicación cada dos horas.
  2. Protección interna. Se utilizan en las formulaciones activos de origen natural, oligoelementos como el selenio, vitaminas como la C y E, implicados en reacciones antioxidantes.La finalidad es doble:
    • El broceado resultante será más uniforme, más bonito, más duradero e incluso más rápido.
    • Internamente la piel queda protegida frente a los daños causados por las radiaciones solares, retrasando el envejecimiento y protegiendo frente a los efectos producidos por la sensibilidad frente al sol.