Fotoenvejecimiento. Manchas de la piel. Melanogénesis. Implicación de la dermis en el proceso. Soluciones.

Es interesante recordar que, en el envejecimiento, el genoma heredado contribuye sólo en un 30%. El resto del envejecimiento se debe a la epigenética, de la cual somos responsables en gran medida.

La epigenética modula la expresión de nuestros genes sin alterar la secuencia del ADN. Es decir, va a decidir si un gen se expresa (se manifiesta) o no. Así pues, la dieta, el ejercicio realizado, los tóxicos a los que estamos expuestos, el consumo de drogas, el estrés al que estamos sometidos, la ingesta de medicamentos… en definitiva, el estilo de vida, va a marcar la forma y la velocidad de nuestro envejecimiento.

De los signos externos de envejecimiento: arrugas, tono de piel apagado, pérdida de firmeza, pigmentación (manchas) y tono no uniforme de la piel, son precisamente las variaciones de pigmentación de la piel la máxima preocupación y objeto de consulta al dermatólogo en más de la mitad de las mujeres.

COLOR DE LA PIEL

La melanina es un pigmento presente en ojos, pelo y piel, siendo la responsable de su color. Su principal función es defensiva: actúa absorbiendo la radiación solar UV para proteger el ADN (nuestra información genética, nuestro tesoro). Recordemos que el genoma el que decide qué proteínas producimos, cuándo las producimos y dónde las producimos.

La melanina, una vez sintetizada, se acumula en los melanosomas. Es precisamente el tamaño de los melanosomas el principal factor determinante del color de la piel de cada etnia. En la etnia negra estos melanosomas son grandes y ovalados, en tanto que en la etnia blanca son más pequeños.

A lo largo de los años, la evolución decidió entre protección frente a la radiación UV o síntesis de vitamina D (que se sintetiza en la piel por la acción de los rayos UV). Así pues:

  • Un color oscuro de piel supone una mayor protección frente a la radiación ultravioleta y mayor dificultad para la síntesis de vitamina D.
  • Un color claro de piel es justamente al revés: mayor facilidad para la síntesis de vitamina D y menor protección frente a las radiaciones ultravioleta.

A medida que los humanos nos fuimos desplazando de África hacia otras latitudes más alejadas del ecuador, fuimos perdiendo el tono oscuro, pues necesitábamos mayor capacidad para producir vitamina D (fundamental para el metabolismo del calcio, el sistema inmunitario, etc) y menos protección frente a la radiación UV.

SÍNTESIS DE MELANINA y APARICIÓN DE LAS MANCHAS EN LA PIEL

1) La síntesis de melanina se produce en la epidermis (la capa externa de la piel), en unas células llamadas melanocitos a partir de la tirosina (aminoácido no esencial). El melanocito tiene forma dendrítica para mandar más melanina y que ésta llegue a más queratinocitos para así protegerlos.

La tirosina sufre un proceso de oxidación y es convertida en dopa. Este proceso es activado por la tirosinasa. La dopa, a su vez, es convertida en melanina. Esta melanina es recogida en los melanosomas.

tirosina —>  dopa —> melanina  > > > >  melanosomas
T   I   R   O   S   I   N   A   S   A

2) Migración de la melanina hasta los queratinocitos. La melanina, una vez producida, viaja hasta los queratinocitos próximos y se sitúa encima de ellos, a modo de sombrilla, para proteger su ADN. El resultado es un acúmulo de melanina: manchas en la piel. La piel está en constante renovación, y los queratinocitos se van desplazando hacia la superficie de la piel llevando consigo su melanina.

Manchas solares

Migración de la melanina hasta los queratinocitos y ascensión de los queratinocitos (con la melanina) hacia la superficie de la piel

CAUSAS DE LA APARICIÓN DE MANCHAS

Todos los factores que menciono a continuación estimulan la tirosinasa, enzima responsable de la producción de la melanina y son, por lo tanto, responsables de la aparición de manchas en la piel. Estas hiperpigmentaciones aparecen sobre todo en cara, escote y manos.

1) Exceso de exposición solar. Estas manchas reciben distintos nombres:

  • Léntigos, también llamadas manchas de la edad. Aparecen en cara, manos y escote.
  • Queratosis actínica. Las manchas anteriores por exceso de exposición solar evolucionan hacia la queratosis. Estas manchas son campo de tumoración, son manchas que deben ser revisadas por un dermatólogo y cuya evolución se debe seguir.
  • Pecas. Son de origen genético. Aparecen en la niñez pero, con la edad, se hacen grandes y aparecen manchas.

2) Los procesos inflamatorios cutáneos. En este caso, se trata de mediadores inflamatorios, citoquinas e interleuquinas que se liberan en la piel como consecuencia de acné, de una herida y, en general, de alguna lesión existente, estimulando los melanocitos y produciendo la hiperpigmentación.

3) Los cambios hormonales producidos como consecuencia de la toma de anticonceptivos, embarazo o menopausia favorecen el proceso de aparición de manchas. Este tipo de mancha es conocida como melasma y hay diferentes grados: suave, moderado y severo.

Con el paso del tiempo, todos los tipos de piel desarrollan hiperpigmentación, siendo la radiación solar el acelerador necesario.

4) Fotoenvejecimiento de los fibroblastos. Hasta hace poco tiempo se creía que en el proceso de melanogénesis estaba implicada sólo la epidermis (capa superior de la piel). En el reciente congreso mundial de dermatología celebrado en Seúl se puso de manifiesto la implicación de la dermis, concretamente de los fibroblastos, en este proceso.

Los fibroblastos son las células de la juventud de la piel. Son las encargadas de sintetizar colágeno, elastina y otras moléculas que forman parte de la matriz extracelular. Para un buen estado de la piel, los componentes de la matriz extracelular (que suponen el soporte de la piel) deben estar en cantidad y calidad adecuada. Así, las moléculas de elastina y colágeno deben ser elásticas, sin polimerizar, para dotar a la piel de la elasticidad necesaria, evitando la flacidez y la aparición de arrugas.

Si el fibroblasto está envejecido, la síntesis de estas moléculas será escasa y de mala calidad.

En este congreso se ha demostrado que los fibroblastos envejecidos, dañados por la excesiva y reiterada exposición a la radiación UV, liberan factores de crecimiento melanogénicos. Estos factores van a estimular la síntesis de melanina y favorecen el depósito de la melanina en la piel, es decir, contribuyen a la aparición reiterada de manchas en la piel.

SOLUCIONES FRENTE A LAS MANCHAS DE LA PIEL

1) Procedimiento LASER. Este procedimiento tiene algunos inconvenientes: necesita varias sesiones, deben realizarse periodos de descanso, es molesto, produce inflamación y enrojecimiento, puede fotosensibilizar la piel y el precio medio es caro.

2) Tratamiento clásico de referencia. Se trata de la fórmula de Kligman. Los activos implicados en la fórmula son:

  • Hidroquinona al 4%. Su función es inhibir la Tirosinasa. Este principio activo es bastante eficiente y es el activo de referencia a la hora de comparar la eficacia de los distintos reparados que van saliendo al mercado. Pero tiene un efecto secundario que limita su uso: daña los melanocitos produciendo hipopigmentación irreversible, por ejemplo, puede volver blanca la piel de una persona de piel oscura.
  • Tretinoína al 0.025- 0.1%. Exfolia las capas superficiales de la piel. Fotosensibiliza la piel.
  • Corticoide para compensar los efectos secundarios de los activos anteriores como picor y ardor.

Esta fórmula tiene unas claras limitaciones:

  • Se aplica durante periodos de 4 a 5 meses, siendo necesarios periodos de descanso de 3 meses.
  • Tiene efectos secundarios importantes: es fotosensibilizante, puede producir hipopigmentación (manchas blancas en la piel) y crea resistencia con el tiempo.

3) Cosméticos con distintos principios activos:

  • El ácido salicílico y los alfahidroxiácidos encaminados a exfoliar las capas superficiales de la piel y favorecer la renovación celular. De este modo, disminuyen las manchas y la piel aparece más luminosa.
  • Acido kójico al 2%, inhibe la tirosinasa (enzima que induce la síntesis de melanina, responsable de la mancha). Es menos potente que la hidroquinona; a veces, el resultado puede ser desalentador.
  • Ácido elágico. Es un activo muy estudiado en los últimos años por sus propiedades antitumorales. Es un antiangiogénico y un antioxidante. Está presente en verduras, frutos rojos y morados, como granada, frambuesa, uvas… Es utilizado por su acción bloqueadora de la síntesis de melanina. Su eficacia es similar a la de la hidroquinona, pero sin efectos secundarios.
  • Ácido hidroxifenoxipropiónico. Es un derivado de la hidroquinona no tóxico. Inhibe la migración de la melanina hacia los queratinocitos. Tiene una acción similar al ácido kójico.
  • Extracto de levadura, tiene acción antioxidante, disminuye la liberación de mediadores inflamatorios. Activa el fortalecimiento de los fibroblastos (células de la juventud) presentes en la dermis, de esta manera aumenta la resistencia de la piel frente a las manchas y se evita su reaparición.
  • Otros activos bloqueadores de la tirosinasa, como diacetilboldina, derivados de la fenilalanina, etc.

En el último año, han aparecido en el mercado fórmulas muy efectivas y sin efectos secundarios. Son interesantes las fórmulas de SkinCeuticals y de SVR.

PREVENCIÓN

En todos los procesos de envejecimiento es fundamental la prevención, nos conviene hacernos amigos de nuestra genes (que no se pueden cambiar). ¿Cómo se hace eso? Pues haciendo una buena epigenética, es decir, cuidando el estilo de vida que llevamos y los factores ambientales a los que estamos expuestos. De esta manera, evitamos la “venganza” de nuestros malos genes que se mantendrán escondidos y no se mostrarán.

En este caso concreto, tanto para evitar la aparición de manchas por vez primera, como para evitar su reaparición, las conductas recomendables son:

  1. Evitar la exposición solar en las horas centrales del día.
  2. Utilización de un factor de protección de calidad frente a la radiación UV. Hay que destacar que no todos los fotoprotectores son iguales.
  3. Utilización de un antioxidante para neutralizar los radicales libres que se producen como consecuencia de las radiaciones UV (ultravioleta) e IR (infrarrojo).
    Hemos de recordar que, cuando se produce un exceso de radicales libres que sobrepasa nuestra capacidad antioxidante, la consecuencia es un estrés oxidativo que daña todas las estructuras tanto extra como intracelulares. El resultado es un envejecimiento más rápido.
  4. Mantener una dieta adecuada, con verduras, hortalizas y frutas variadas que contienen polifenoles con propiedades antinflamatorios y antioxidantes. Disminuir los hidratos de carbono de índice glucémico alto, que son los que producen los picos de glucosa en sangre facilitando, de este modo, los procesos de glicación no enzimática y apareciendo como resultado, entre otros efectos, unas moléculas de colágeno totalmente alteradas provocarán un envejecimiento acelerado de la piel.

M. FELISA MORAL TURIEL. FARMACIA TÉLLEZ

Fotoenvejecimiento, efecto de las diferentes radiaciones solares

El sol, todos lo sabemos, es fuente de vida, sus efectos directos son bien conocidos:

  • Facilita la síntesis de vitamina D, fundamental en el metabolismo del calcio, sistema inmunitario, etc.
  • Favorece la producción de determinados neurotransmisores (sustancias químicas que facilitan la comunicación entre neuronas)

Pero el sol es un factor estresante y es responsable, en gran medida, del envejecimiento de la piel: fotoenvejecimiento en el que se muestra los signos externos como manchas, arrugas, pérdida de firmeza, tono de piel más opaco, cambios en la estructura interna
y en último extremo cancer de piel, cada día más frecuente, debido a la moda del bronceado, banalizando la exposición a las radiaciones solares.

Además, el daño que producen las radiaciones solares es acumulativo, por eso se dice que la piel tiene memoria, y claro que la tiene: es frecuente que una persona, después de un verano en el que apenas se ha expuesto al sol aparezca con manchas, y diga: “¡pero si no he tomado el sol!”. Claro que no lo ha tomado, pero la célula ha quedado desbordada y lo muestra apareciendo en este caso una mancha.

El verano es la época del año de mayor agresión de la piel, debido fundamentalmente a que el sol está más cerca de la tierra, no hay nubes. Recibimos, por tanto, más radiación.

Los signos de la edad sobre la piel se deben:

  • En un 90% a factores ambientales, tales como contaminación, tabaco, estrés, sol etc. De estos factores el daño producido por radiaciones solares supone el 70%.
  • En un 10% a la genética, esto es muy interesante, la genética sólo nos predispone, no nos condena, es nuestro estilo de vida el que va a determinar que unos genes se expresen y otros no.

Espectro de radiación solar y daño que producen las diferentes radiaciones:

  1. Radiación ultravioleta C, UVC, no llega a nosotros, es absorbida por la capa de ozono.
  2. Radiación ultravioleta B, UVB, es muy energética, penetra menos en la piel que UVA, no atraviesa las nubes, por tanto en los meses de verano es más dañina. Los efectos que produce son:
    • Penetra en la epidermis.
    • Responsable de las quemaduras solares.
    • Produce daño directo sobre el ADN, si este daño no consigue ser reparado puede provocar mutaciones y, por fin, cáncer.
  3. Radiación ultravioleta A, UVA, es menos energética, penetra más profundamente, atraviesa las nubes y el cristal. Los daños que producen:
    • Alcanza la epidermis y la dermis.
    • Produce una gran cantidad de radicales libres (moléculas muy inestables que buscan su estabilidad robando electrones a las moléculas vecinas, iniciando una cadena oxidativa cada vez más dañina).
    • Produce daño indirecto sobre el ADN, por la acción de las especies reactivas de oxígeno generadas.
    • Estimula las metaloproteasas, un desequilibrio en estas enzimas provoca destrucción de las fibras de colágeno. Las consecuencias son arrugas y descolgamiento de la piel.
    • La radiación UVA, es responsable en gran parte del envejecimiento de la piel, por tanto cabría preguntarse: Por qué la gente va a las cabinas de UVA ?, son cabinas de envejecimiento en el sentido más amplio de la palabra: Efectos visibles sobre la piel como arrugas, flacidez, manchas…, y efectos invisibles como daño en el ADN que se puede traducir en cancer. Esta radiación es responsable también de las intolerancias al sol.
    • El bronceado de la piel se debe a la radiación ultravioleta, en realidad es un mecanismo de defensa natural.
  4. Radiación VISIBLE, de la cantidad de radiación solar que alcanza la piel, un 45% aproximadamente es radiación visible. Estudios recientes ponen de manifiesto efectos adversos :
    • Esta radiación alcanza la dermis y la circulación.
    • Produce un aumento de citoquinas proinflamatorias, un aumento de metaloproteasas, enzima que rompe el colágeno y elastina, con efectos visibles como arrugas y flacidez.
    • Formación de especies reactivas de oxígeno que si no pueden ser neutralizadas provocan estrés oxidativo. Esto se traduce en fotoenvejecimiento, daño indirecto sobre el ADN celular.
  5. Radiación infrarroja, IR, responsable del calor que recibimos, supone más de la mitad de energía que alcanza la piel.
    • Dentro de la radiación IR, es la IR-A la relevante para la piel y sus efectos derivan de su nivel de penetración que es profundo.
    • Alcanza la dermis e hipodermis.
    • Estimula la formación de metaloproteinasas, responsables de la degradación del colágeno, acelerando el envejecimiento de la piel.
    • Produce especies reactivas de oxígeno que actúan sobre la mitocondria de los fibroblastos (células encargadas de la síntesis de colágeno, elastina, etc), que conlleva destrucción de colágeno. En definitiva agrava el daño producido por la radiación UV, acelerando el envejecimiento en sentido amplio, interno y externo.

Como resumen, podemos recapitular:

  • El daño solar es consecuencia de la excesiva exposición al sol.
  • El daño solar se produce durante todo el año, aunque es mayor en verano.
  • El daño solar es consecuencia no sólo de las radiaciones UVB, UVA, sino también de la radiación VISIBLE e IR.
  • El daño solar es acumulativo, se dice que la piel tiene memoria.
  • Los mecanismos internos de protección son insuficientes.
  • Se impone la moderación en la exposición al sol así como la protección con un buen fotoprotector, que nos proteja frente a estas radiaciones.
  • Hay que estimular los mecanismos de defensa naturales para neutralizar los radicales libres producidos y estimular los mecanismos de reparación del daño.
  • En definitiva, un estilo de vida sano.