Comida basura. La orgía de los hidratos de carbono blancos, grasas industriales, carnes rojas. Envejecimiento prematuro.

Todo el mundo ha oído hablar de la comida basura. Pero, ¿qué es la comida basura? ¿Qué esta pasando para que hayamos cambiado nuestros gustos? ¿Qué medidas podemos tomar? 

La comida basura no sólo nos va a condicionar físicamente promoviendo enfermedades, sino también, y de manera casi dramática, psíquica y emocionalmente. Nos lleva hacia una falta de adaptación física y mental, es decir hacia el envejecimiento prematuro. Esto es muy grave si consideramos que los niños están comiendo comida basura. 

Hemos de tener en cuenta que no todo lo que comemos es alimento, de hecho, comemos muchas cosas que son antialimentos. Normalmente, no pensamos en este detalle cuando compramos. 

Además, nuestros genes no están preparados para este tipo de comida, estamos epigenéticamente disparando la expresión de genes que van a producirnos enfermedades graves. Es como si nos corriera prisa  envejecer. 

Al final del artículo habré nombrado los 4 pilares del envejecimiento: 

  •       Exceso de glucosa
  •       Hiperinsulinismo
  •       Niveles de cortisol elevados y mantenidos.
  •       Altos niveles de radicales libres. 

CONSUMO EXCESIVO DE HIDRATOS DE CARBONO BLANCOS 

Necesitamos comer hidratos de carbono que aportan la energía a corto plazo. Pero, ¿qué hidratos de carbono estamos eligiendo?

  •         Cereales refinados, todo tipo de pasta.
  •         Patatas cocidas, en puré, fritas, todo tipo de alimentos procesados.
  •         Refrescos con gas, azucarados, bebidas de cola, zumos industriales.
  •         Bollerías varias, dulces, golosinas…

Estamos ante la “orgía” de la glucosa, que nos producirá problemas sin parar:

1) Todos ellos son hidratos de carbono de índice glucémico muy alto. Entran rapidamente a la sangre, produciéndose un pico de glucosa que obligará al páncreas a segregar gran cantidad de insulina para retirar esa excesiva concentración de glucosa en sangre. Si esto se repite una y otra vez, día tras día, al final vamos caminando hacia el hiperinsulinismo (exceso de insulina), hacia la  inflamación crónica, caminamos hacia un terreno de envejecimiento y enfermedad. 

2) Disbiosis intestinal, este alto contenido de hidratos de carbono refinados nos conduce hacia un desequilibrio de la flora intestinal, que nos llevará hacia una inflamación de la mucosa intestinal y más adelante hacia una mucosa intestinal dañada: agujereada. Producirá inflamación crónica, alteraciones en el sistema inmunitario, defectos en la absorción de nutrientes etc 

3) El excesivo consumo de este tipo de hidratos de carbono blancos es adictivo: 

  •  Por un lado, producirán una bajada rápida de glucosa en sangre, que provocará una necesidad extrema de volver a comer (recordemos que el cerebro necesita glucosa y, si no la tiene, la va a pedir).
  • Altera los neurotransmisores, provocando un aumento de serotonina y dopamina (altera el centro, como otras drogas).
  • Al producirse un descenso rápido de glucosa en sangre, si no se satisface la necesidad de volver a comer y el eje insulina-glucagón no funciona eficientemente, se producirá estrés que provocará un aumento del cortisol, que nos lleva a tener más hambre: hambre hedonista que no es imprescindible para la vida, pero hambre que nos hace comer de nuevo. Éste es un círculo vicioso que en algún momento habrá que cortar. 

4) Los altos niveles de glucosa en sangre que provocan este tipo de hidratos de carbono blancos alteran el grado de acidez de la matriz extracelular, provocando descalcificación (osteoporosis) entre otras cosas. Se comportan como antinutrientes, son antinutrientes. 

5) Alteran  el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenales, provocando alteraciones en el comportamiento con hiperexcitabilidad nerviosa, irritabilidad, etc. 

CONSUMO DE MALAS GRASAS 

Las grasas son imprescindibles para un buen funcionamiento físico y mental.  Necesitamos niveles adecuados de ácido araquidónico (pero su exceso es muy tóxico). Necesitamos colesterol, sin colesterol no hay vida (pero un exceso, y fundamentalmente de su fracción LDL-colesterol oxidado, supondrá una aceleración de enfermedad cardiovascular). Además, la dieta nos ha de facilitar los ácidos grasos esenciales que nuestro cuerpo no puede fabricar.

¿Qué grasa estamos consumiendo? 

  •  Grasas industriales, son grasas manejables para la industria, se conservan bien y son baratas. Compramos gran cantidad de alimentos procesados, bollerías varias, patatas fritas tipo chips, margarinas, etc… Estas grasas industriales son grasas trans (aceites vegetales parcialmente hidrogenados), no son naturales. No las deberíamos ni probar.
  • Comemos comida con gran cantidad de grasa oculta: salsas de todo tipo, etc. Estamos comiendo mucha grasa saturada que nos va a llevar hacia un riesgo cardiovascular alto. 
  • Comemos grasas que nos llevan hacia  una relación omega 6 /omega 3 muy alta, y ya hemos visto los problemas hacia los que nos conduce: envejecimiento prematuro y enfermedad física y mental. 
  • No estamos tomando ciertos ácidos grasos esenciales, vitales para el funcionamiento general del organismo. Estamos taponando nuestras arterias, estamos haciendo las arterias rígidas, estamos haciendo más viscosa la sangre.

¿Qué estamos haciendo? Nos estamos autolesionando y lesionando a nuestros hijos.

CONSUMO EXCESIVO DE CARNES ROJAS

Necesitamos proteínas que han de aportar los aminoácidos ( nuestros ladrillos, formadores de estructuras), entre ellos todos los aminoácidos esenciales. Pero que proteína compramos? 

  •  Carnes rojas, con altos niveles de ácido araquidónico que producen eicosanoides proinflamatorios. Su alto consumo nos va a llevar hacia un Ph alterado, hacia un Ph más ácido que el que deberíamos tener. Esto nos conducirá hacia inflamación crónica, hacia enfermedad cardiovascular. 
  • Tenemos un consumo de pescado cada vez más bajo. Nuestros niños no quieren pescado. Habrá que preguntarse por qué para resolver este problema. 
  • Compramos carnes procesadas: pavos en lonchas que no contienen sólo pavo, claro está… Cuantos menos alimentos procesados compremos, mejor. 
  •  Un punto a considerar y muy importante es la procedencia, el origen de esas carnes, de esos huevos. Dependiendo de las condiciones de estabulación de los animales, y de lo que hayan comido, así será la calidad de esa carne y de esos huevos. 

EXCESIVO CONSUMO DE CALORÍAS 

Al final del día hemos comida más calorías de las que necesitamos y de muy mala calidad. Muchas de estas calorías no sólo son calorías vacías, sino que transportan información que llegará al núcleo, favoreciendo que se expresen genes que nos van a perjudicar (tenemos que recordar que heredamos una predisposición, pero es nuestro estilo de vida el que hará que esta predisposición se haga realidad). 

Nos hemos aplicado a comer como si al día siguiente se hubiera acabado la comida. Sabemos que eso no va a suceder, entonces, ¿por qué seguimos comiendo así? ¿Quizá por la necesidad que nos provoca precisamente este tipo de comida? 

¿CÓMO  PAGAMOS ESTOS EXCESOS?

  • Engordamos en la mayoría de los casos. 
  • Aumenta la inflamación celular. Buen terreno para el desarrollo de enfermedades degenerativas, autoinmunes, neurodegenerativas, cáncer. 
  • Aumento de radicales libres que, al sobrepasar la capacidad antioxidante natural, provocará estrés oxidativo, con los destrozos correspondientes en membranas celulares, proteínas, aceleración de los procesos de glicosilación avanzada, bombardeo del ADN celular y ADN mitocondrial…
  • Aumento de basura extracelular e intracelular que nuestro organismo no puede gestionar, con lo que se acelera la senescencia celular, es decir, envejecimiento prematuro.
  • Disfunción endotelial, arterias rígidas, ateromas, en fin, enfermedad cardiovascular. 
  • Aumento de los niveles de insulina, con resistencia a la insulina y al final diabetes tipo 2. Es decir caminamos hacia el dismetabolismo o síndrome metabólico. 
  • Estrés, con el correspondiente aumento del cortisol que lleva al deterioro del sistema inmunitario, pérdida de memoria, descalcificación…
  • Disbiosis intestinal, desequilibrio en la flora intestinal, inflamación de la mucosa intestinal, alteración de la mucosa que impedirá que unos nutrientes se absorban, y que otras moléculas grandes que no deberían absorberse, se absorban, con lo cual el sistema inmunitario se mantiene activado para luchar contra estas moléculas que el sistema no reconoce,  produciendo una gran variedad de enfermedades, como enfermedades autoinmunes.La disbiosis intestinal va a provocar una sobrecarga del hígado, donde van a parar los tóxicos absorbidos. Se producirá inflamación de sus células y, al final del proceso, resistencia a la insulina. Finalmente, hígado graso no alcohólico.
  • Mal funcionamiento cerebral. El cerebro necesita un nivel adecuado de glucosa y determinados nutrientes para poder fabricar los neurotransmisores que necesita en cada momento.Pues bien, un nivel de glucosa alto va a actuar como un tóxico y como un ladrón de determinados nutrientes fundamentales para el buen funcionamiento cerebral. Si a esto unimos unas malas grasas, con déficit de ácidos grasos omega 3 DHAN, va a provocar una mala adaptación cerebral a los cambios, nerviosismo, irritabilidad y estados emocionales negativos. Inflexibilidad emocional. 
  • Todos estos procesos se retroalimentan y conducen con paso firme hacia un envejecimiento prematuro, hacia la enfermedad. 

Es hora de hacernos algunas preguntas: ¿nuestros hijos vivirán tanto como nosotros? ¿Qué calidad de vida tendrán? Observemos cómo ha aumentado el sobrepeso y la obesidad infantil. Ahora hay niños con triglicéridos, con el colesterol alto. Esto es sólo el síntoma de lo que está pasando en su organismo. 

En la siguiente entrada, veremos las causas que nos han conducido al consumo de este tipo de comida basura y las medidas correctoras.

Necesidades de ácidos grasos omega 3. Relación omega 3 omega 6. Fluidez de las membranas celulares. Inflamación celular.

A la hora de considerar la necesidad de tomar ácidos grasos omega 3, hemos de situarnos y analizar rápidamente la dieta y estilo de vida que llevamos que nos aboca  hacia la inflamación celular, hacia un envejecimiento prematuro.

Nuestra dieta y estilo de vida ha evolucionado negativamenta en los últimos 40 años:

  1. Tomamos hidratos de carbono refinados, todo bien blanquito: panes, arroz, pasta, patatas, refrescos azucarados… Todos con un índice glucémico muy alto (rápida entrada de la glucosa a la sangre que produce rápidamente un pico de insulina). En vez de tomar hidratos de carbono de colores: verduras, hortalizas, frutas.
  2. Tomamos malas grasas: grasas saturadas, grasas industriales (ricas en grasas trans), demasiada grasa omega 6 respecto a la grasa omega 3 (manteniendo una relación de 15:1, de 20:1 o incluso más, cuando la relación debería ser de 2:1 o de 3:1.
  3. Estamos sujetos a altos niveles de  estrés emocional y no hemos aprendido a gestionarlo  convenientemente. Hoy día no tenemos que huir de un tigre o combatir a un enemigo. Nuestro tigre es el trabajo, es la hipoteca…

Y, como somos el producto de lo  que comemos y de las emociones que vivimos, nos encontramos con una serie de problemas:

A) Nuestras grasas internas son de mala calidad, por tanto  nuestras membranas celulares serán de mala calidad, son rígidas con las consecuencias que de ello se derivan:

  • Con unas membranas celulares rígidas, los receptores de membrana no se expresan, esto es fundamental: pensemos en la insulina, sin el receptor adecuado, la insulina no puede hacer su trabajo, si esto se mantiene, caminaremos hacia el hiperinsulinismo, germen de todas la enfermedades crónicas. Vemos como la dieta inadecuada, con malas grasas y con hidratos de carbono de índice glucémico alto nos lleva hacia una disfunción del eje insulina-glucagón (responsable del control de la glucosa). Nos espera un envejecimiento rápido.
  • Tendremos también una mala comunicación celular, pensemos en el cerebro y podemos darnos cuenta rápidamente de la transcendencia…
  • Además, como consecuencia del exceso de ácidos grasos omega 6 en relación a omega 3, tendremos unos eicosanoides (hormonas fabricadas por las células del cuerpo, encargadas de la comunicación celular) proinflamatorios, protrombóticos y vasoconstrictores.

B) Derivado del estrés emocional, tendremos altos niveles de cortisol que nos empujarán hacia el exceso de insulina y hacia la síntesis de eicosanoides proinflamatorios. Estos problemas emocionales se ven agravados con una mala dieta retroalimentando el problema.

La consecuencia de todo esto es la  inflamación crónica, llamada también inflamación celular o inflamación de bajo grado. Esta inflamación no duele, está por debajo del umbral del dolor, pero es extremadamente dañina, es el buen terreno en el que se desarrollan y empeora las enfermedades degenerativas, autoinmunes, cardiovasculares, neurodegenerativas, cáncer

SÍNTOMAS DE LA INFLAMACIÓN DE BAJO GRADO

Aunque esta inflamación no duele, podemos tener alguno de estos síntomas que ya nos indican que algo no va bien:

  • Estamos cansados, agotados, sin haber trabajado en exceso.
  • No dormimos bien.
  • Nos falta concentración.
  • Estamos irritables, deprimidos, con un sistema nervioso central excitado.
  • Tenemos hambre a menudo, ganas de comer hidratos de carbono.
  • Engordamos incluso sin comer mucho.

En general no nos encontramos bien, tenemos falta de bienestar.

¿CUÁL HA DE SER NUESTRA RESPUESTA  Y QUÉ CONSEGUIMOS?

1) Cambio de dieta y estilo de vida.

2) Tomar ácidos grasos omega 3 de cadena larga (EPA y DHA) ya que nuestro organismo no puede sintetizarlos. Cuanto peor sea nuestra dieta, más ácidos grasos omega 3 de cadena larga necesitamos.

Los beneficios de la toma de omega 3, se derivan de la mejor calidad de las nuestras grasas aportando una fluidez adecuada a las membranas celulares. Los beneficios vienen derivados de que:

  • Se expresan los receptores de membrana, por tanto la insulina hará bien su trabajo y bajará la resistencia a la insulina, disminuyendo los niveles de insulina. Mejora el metabolismo de la glucosa y en muchos casos facilita el adelgazamiento.
  • Mejora la comunicación celular. Las células no están aisladas, reaccionan continuamente a las variaciones que se producen en su entorno.Las células tienen sus exploradores que detectan lo que está pasando a su alrededor y envían la información a la célula que emite la  respuesta oportuna. La información  se bidireccional. Con unas membranas de calidad la información es más fidedigna.
  •  Facilita la síntesis de eicosanoides antinflamatorios, antitrombóticos, esto permite que haya un equilibrio entre eicosanoides antinflamatorios y proinflamtorios, permitiendo una buena respuesta inmunitaria frente a cualquier agresión que sufra nuestro organismo.

BENEFICIOS GENERALES

  •  Baja la inflamación crónica, con un menor riesgo y/o menor avance de enfermedades cardiovasculares, degenerativas, autoinmunes, neurodegenerativas, etc.
  • Mejora la función cerebral, con más concentración, memoria, estamos más animosos, con mejor actitud, menos irritables, más estables emocionalmente, etc.
  • Permite adelgazar al mejorar la resistencia a la insulina, mejorando  el control de la glucosa en sangre y por tanto evitando la aparición de la sensación de hambre cada poco rato.

CALIDAD DE LOS ÁCIDOS GRASOS OMEGA 3

En el mercado hay una gran variedad de fórmulas que contienen ácidos grasos omega 3, pero al elegir una marca hay varios aspectos a considerar:

1) Origen de los ácidos grasos omega 3

  •  Las fórmulas de omega 3 de origen vegetal, como las procedentes del lino, contienen ácidos grasos omega 3 de cadena corta (ácido alfa-linolénico). Esto no nos interesa porque el organismo no puede alargar y desaturar la molécula como corresponde para obtener EPA Y DHA.
  • Las fórmulas procedentes de algas, estas fórmulas contienen sólo el ácido graso omega 3 DHA, fundamental en la comunicación cerebral y degeneración macular.
  • Las fórmulas procedentes de pescado azul. Éstas contienen EPA Y DHA. La diferencia entre unas fórmulas y otras está, por un lado, en la relación entre el EPA y el DHA y por otro entre la cantidad de otros ácidos grasos (ya sean  grasas saturados o grasas omega 6), con relación a los omega 3 que contienen. Esto es más importante de lo que pudiera parecer a primera vista.
  • Las fórmulas procedentes de krill, contienen los omega 3, EPA y DHA.
  • Las fórmulas procedentes de foca, contienen además de EPA y DHA, DPA buen modulador de la inflamación.

2) Detoxificación
Los preparados han de venir libres de contaminantes: metales pesados, dioxinas etc. Ya que, si tomamos omega 3 para mejorar y éstos vienen con contaminantes o con un exceso de otras grasas que no son omega 3 (grasas saturadas o grasas omega 6), estamos enfermando y eso, está claro, no es lo que queremos, queremos encontrarnos mejor.

Hay preparados en el mercado con una buena relación de omega 3  EPA/DHA, y de omega 3 con otras grasas, bien detoxificado, con calidad IFOS, certificado por una empresa externa  que garantice su calidad. No todos los preparados omega 3 son iguales.

3) Envasado del producto final. El buen envasado garantiza la conservación. Esto es fundamental si tenemos en cuenta que es una grasa polinsaturada, fácilmente oxidable.

Concluyendo, es interesante tomar ácidos grasos omega 3 para modular la inflamación crónica y evitar la cascada de procesos que inevitablemente  sucederán si no detenemos esta inflamación.